Y así seguimos nuestro camino
y así entramos en nuestro destino
con la pesada carga del dolor
que nos produjo un amor perdido.
Cuántas veces inocente lo añoraba
cuántos noches en mi lecho le lloré
cuántos días desperté con mi alohada empapada
cuántas noches por él al cielo recé.
Y recé pensando que el cielo me escuchaba
y sentí el brillo de una nueva esperanza
y pedí que permaneciera conmigo para siempre
y creí que siempre estaría yo con él.
Y recé al cielo porque lo amaba
y quise que nuestro amor nunca terminara
me equivoqué pensando que también me quería
mi camino seguí pero él ya no venía.
|
Imprimir |
Enviar poema |
