En los senderos nocturnos de la indolencia me absuelvo de la negrura de tus ojos brazas embelesas a sombra de luna donde el mar de mis sentimientos como agua bendita queman el ultimo recuerdo de ti pero con ala teñida de sangre me estrello contra las palomas tintas de tu voz un eco resonante en las cavernas vacías de mi alma una plegaria despiadado como hojas que vuelan en la brisa del incienso de tu despedida velas encendidas a santos de porcelana siegas a los efluvios de mi corazón sordas a mi lamento y tu ausencia entumecido reacio a la traición de labios hereje que rezan a una virgen sin pechos abandonada por el nacimiento de este amor profano mientras tus ojos de sombra velan la llegada de otra diosa meretriz y me confeso sin perdón en una caja mausoleo con venas estigmas y palmas sangrientas sin ti