


| Escritor: | potroviejo |
| Públicado: | 01/10/2008 |
El amor en la distancia
hace temblar la fragancia
en la duda del querer.
No es titubeo del deseo,
que más parece avidez
de tenerte entre los brazos
y poderte contener.
como el vaso contiene el vino
que lo arropa y lo protege;
y lo mece dulcemente
hasta la boca para beber.
Beber amor...
embriagarse en la locura
que ni sobrio, ni borracho
tiene un punto de cordura
porque no permite ver.
En el hastío de la tarde,
cuando el alma se te parte,
por la falta de tu amor,
recuperas la templanza
con el sueño enajenado
de tenerla a tu lado
aunque no lleves razón.
Dolor de amor lejano
que se siente tan cercano
y te hiende el corazón.
Barreras que el querer rompe
o que rompen el querer,
¡me quieres!, ¡te quiero!
y que rompen la distancia
recordando la fragancia
de ese nuevo amanecer,
en el que no sea lejania
sino solo un mal sueño,
despertado por el cuerpo,
en el que te pueda tener.
Que de noche y de día
todo sea cercanía,
eso quiere el amante,
que al igual que el caminante
el camino a de correr.
Amor, amor... te añoro
y añorarte no he de hacer.
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