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El cristal de tu sonrisa
reflejo de mi pasión
se perdió en el vericueto
donde no llega el amor.
Me diste tus sensaciones
me obsequiaste tus mañanas
me abandonaste ese día
que no logré sonreír.
Otros labios tentadores
interpusieron distancia
y sin querer ya mis bromas
no provocaron tu risa.
Me disfracé de odalisca
te bailé los siete velos
te traje de la capilla
un pote de agua bendita.
Te preparé una comida
que se llevó mis ahorros
y te esperé desvestida
en nuestro lecho nupcial.
Mas llegaste distraído
con el olor de la otra
te diste vuelta agotado
y me quedé desvastada.
Corrí a la bruja del barrio
encendí las siete velas
que según ella predijo
te traerían de vuelta.
Como no dio resultado
me bañé con una pócima
de un olor tan nauseabundo
que encendí cinco sahumerios.
Regresaste del trabajo
indiferente y vacío
recé los diez padres nuestros
logrando que me miraras.
Cinco horas de tortura
pasé en la peluquería
volví rubia y maquillada
qué te hiciste me dijiste.
Desesperada y muy triste
me convencí que era inútil
conversé con una amiga
le conté de mis
pesares.
Siguiendo sus instrucciones
me hice la misteriosa
quise provocar tus celos
y me ignoraste también.
Ya vencida y resignada
llamé a un antiguo novio
me dijo que su señora
estaba por dar a luz.
Me acosté ya convencida
de que te había perdido
tiré estampitas, las velas
rompí fotos y cartitas.
Me fui a estudiar danza árabe
me hice experta en el tema
y entre giro y voltereta
me fui con el profesor.
Hoy me llamás día y noche
rogándome que regrese
pero estoy en Acapulco
con mariachis y mi amor.
Lili Frezza
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