Acuérdate, acuérdate,
que la memoria no paga impuestos,
acuérdate que una vez
te olfatearon en la calle,
que una vez callaste de miedo,
que nunca te olvidabas de nada,
que tomabas te con tu abuelita.
Acuérdate no más
que te acostabas con unos santos de yeso,
que te gustaba por do más pecado había,
acuérdate que eran un cuarto para las ocho
y te faltaba un centímetro y medio para alcanzar las estrellas.
Acuérdate, acuérdate
que amarraron en una camilla
y que quebraste dos baldosas en el baño del infierno.
Que no se te olvide,
que no que es como arrancarse de si mismo
y eso eso es casi imposible.
Acuérdate, acuérdate
que te crecieron sapos en el cabello
y que con dos cafés
sacabas a bailar al arquitecto universal,
acuérdate que tienes
una tía que se cree
que tus perros te abandonan
y que cambias la piel con el calorcito.
Acuérdate y has memoria,
que no te falle, que la imagen es evidencia,
que es bueno saber que ha pasado,
acuérdate que el final de cero
es parecido al cero
y que Miguel Bosé salió trasvestido
cantando como
y que no se olvide,
que no se te olvide
¿De que estábamos hablando?
|
Imprimir |
Enviar poema |
