Sufro a diario la soledad
e nacido y muerto mil veces,
e conocido al demonio en sus mil caras
e sacado de mis entrañas todo mi sufrimiento
para ponerlo sobre el quicio de tu ventana.
Tú me enseñaste a volar,
para luego cortarme las alas,
tú me enseñaste a amar
solo por saber lo que se sentía al ser amada.
desvencijaste mi morada, no fue bastante
tambíen quemaste mis besos
para luego atravesarme el alma.
Ya no te quiero, ya no necesito tus alas
ahora vuelo solo junto al sol cada mañana.
Tal vez te arrepentistes de quererme,
o más bien ser amada,
ahora sufes tus sentimientos
ahora soy yo el que te arranca las alas.
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