Busquemos aquel placer efímero, pureza de la vida en el humano.
Dame amada mía de tu mano la llave del jardín primero, para abrir con mi miembro callado el secreto del jardín cerrado.
Cuando este contigo, besaré tus blancos senos y la cumba de tus caderas y terminare en los botones de tus pecho.
Donde extraeré el polen, sin más ni menos, suavemente me alimentare de amor en tu frágil lecho.
Y abre de amor su blando pecho, sin manto, sin sombra que da el cielo, desnuda como vino al mundo, puse mi alma convertida en hielo.
Busquemos el agua, tengo sed, somos flama quiero tu ser, potencia de sensaciones, árboles que sus ramas atan y caen las hojas en porciones.
Es tu aliento el que sabe de amor, pronunciar te amo y excitado tu cuerpo llamo con mi voz convertida en ave.
Llueve y mojas mi vergel con llanto de mujer, el llanto aquel que en mi oído no se va a perder.
Penetro en tus venas, navego feliz en tus ríos con besos a tus piernas, al jardín cerrado abrir intento con caricias y besos y grito. ¡Halle el filón del infinito! sodican