Buscando entre los mátices,
de mi vida transcurrida,
pude comprender cuanto he llegado a querer,
Al amor de mi herida.
Son sus besos dulces y apasionados,
llenos de atardeceres, los que incitan a mi amor,
esperando que el ayer, no se atreva a tocarlo,
y montados en un barquito de papel,
vivimos el presente a cada instante,
entre olas de tormenta, queriendonos abatir.
Sólo lo quiero a mi lado...
y como no quererlo?,
si su ternura me envuelve,
con lazos de cariño y comprensión,
que no quiero deshacer!
Su mirada es un poema, dedicado sólo para mi.
Su sonrisa de verano, es el sol que me calienta.
Su abrazo es tan cálido,
lleno de amor a cada instante.
Su voz es la canción que me arrulla, cuando al escucharle,
me tranquiliza.
Sus caricias son una cascada de sensaciones y emosiones
que erizan mi piel,
entre sabanas blancas,
cuando al hacer el amor,
nos comemos vivos,
mientras las horas se transforman en segundos
y extasiados el uno con el otro,
pintamos un paisaje de esperanza.
Olerle, tocarle, besarle, es toda una aventura.
Llegado el momento de la despedida,
nuestras miradas se entristecen y
un abrazo se hace presente!...
¡ Te quiero amor, vida mía!
¡ Te quiero, no lo olvides!.
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