Era un estampido de palabras
corriendo por la tarde encendida,
como aves emigrando con las nubes
hasta la cueva alta de su garganta;
tan rápido como el futuro,
presente y pasado en un instante,
llego tu voz en la aurora
a rasgar el silencio acorralado.
Una razón nacida en tu boca
fue reclamar la lluvia de ayer,
meciéndose en las hamacas
de las hojas en el bosque;
el aroma del viento
se quebró en el cristal como una lágrima
y devolvió tus ojos a mi
para amarlos nuevamente.
Es el aire desprendido del crepúsculo
de un recuerdo en mis alas escrito,
otra vez mis ojos son agua
como la lluvia cayendo en la distancia;
y entonces...
sacaré mi rostro de la noche
con la certeza de seguir caminando
tomado del brazo del pasado
que aún perfuma mis mañanas.
|
Imprimir |
Enviar poema |
