En boca de lenguas contra una corriente de asfalto
se ahoga el grito blando de los sin sentidos.
Vaga atolondrado entre plastilina de flores
a un paso del abismo de la razón.
Guantazo frío en las sienes del amor.
Cae la lluvia de punta en tus dedos
que no se alcanzan para abrazarte a la espalda
y sacar la pena de tu abrigo de brezo.
Quise llorar, y lloré. Así, mirándote tan sólo.
Se me arrugaron los dientes de temores.
Fue por mí no por ti, ¡cuánto dolor!
Y comprendí sin sufrir la gravedad de un beso.
|
Imprimir |
Enviar poema |
