Al pensar en mí, me puse frío y pensé en la muerte...
cai de hinojos,
subrayado al martillo, el ente que segrega arcos terribles
por mi rincón menos hábil.
y escucho esa dulce voz.
observo desde afuera mis ojos y descubro que soy otro.
La voz que no me deja ir...
para alejarme de mí mismo pensé en la puerta,
pero la sed es por dentro y temo
perder el control
y seguir viviendo
tal como he seguido esgrimando.
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