


| Escritor: | mcarthur |
| Públicado: | 29/07/2008 |
Admiro la facilidad con que los adolescentes manejan las PC
Admiro la vocación de los músicos
Admiro el amor a la Patria de muchos hombres de armas
Admiro la habilidad manual de quien sabe un oficio
Admiro la capacidad de organizar, mandar y planificar
Admiro a quienes se quemaron los ojos estudiando abogacía
Admiro a quien domina fechas, datos, hechos y características de la Historia
Admiro a quien está en los detalles de la organización de un evento social
Admiro a quienes sonríen permanentemente
Admiro el amor (y el dolor) con que dan a luz las mujeres
Admiro a quienes entienden el reglamento del rugby
Admiro a los maestros de ceremonias
Admiro a quienes tocan el arpa
Admiro a quienes se ponen metas difíciles y las conquistan
Admiro la serenidad y la hospitalidad de la gente del interior de mi país
Admiro a quienes corren todos los fines de semana por Palermo
Admiro en mí la capacidad de escribir poesías pero sé que no soy yo el dueño u origen de ese don
Admiro el aura de santidad que trasmiten algunos sacerdotes
Admiro el arrojo de los buenos policías
Admiro la capacidad de Buenos Aires para atraer al turista
Admiro la prolijidad en los roperos
Admiro a quienes pueden memorizar y repetir diálogos cotidianos escuchados hace años y los relatan tal cual...
Admiro a quienes han hecho gimnasia o deportes toda su vida
Admiro la voz de los cantantes más melódicos
Admiro que hayas leído toda esta serie de admiraciones, ¡GRACIAS!
Mc Arthur
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