


| Escritor: | azucena |
| Públicado: | 21/01/2008 |
Dicen que las tristezas no pasan como el viento soplando y siguiendo su camino.
Dicen que suelen buscar el calor y la agitación de los latidos del corazón.
Quizá será por eso que intento enfriar esa masa roja que bombea sangre a mi cuerpo.
Quizá será por eso que no me deja en paz la melancolía desde que abandoné ese lugar en tu cama y en tu alma.
No se si fue mejor despedirme de ti entre lágrimas mientras un carro interprovincial salía de su terminal y un teléfono superaba las barreras de una ventana y un metro y medio más de distancia entre tú y yo.
No se si fue mejor que me digas que no me amas mientras estaba en un casino escuchando tu voz a la distancia susurrando a mi oido sin piedad.
Qué duros son los golpes cuando los ojos no pueden ver, caes más fuerte y, a veces, sobre las peores piedras.
Qué duro es estar sin ti, sin poder verte, sin poder amarte, sin siquiera poder escucharte, simplemente porque ya no me amas.
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