A una ilusión
A una ilusión
Persigo sin quererlo el sufrimiento
y nadie me ha obligado a este deseo.
Mas di si no es normal el sentimiento,
el viéndote yo a ti, como te veo.
Tus ojos son la luz que me ilumina,
tus labios son objeto de deseo,
tu boca es el secreto que fascina,
tu cuerpo; el mejor libro que yo leo.
Si existen maravillas en el Mundo,
si el arte tranquiliza el alma mía:
A Dios le doy desde lo más profundo;
Las gracias por haberte dado vida.
Fernando José Baró