Todavía te espero, pese a todo,
a que soy una diosa que no existe,
tu mejor hembra, la de tu manada,
aquella que relegas sin piedad,
cuando el deseo muere al comenzar el día.
Sin embargo,
hay pájaros inquietos en mis muslos
y en mi lengua que te aguarda,
duerme aquella fiera que almacena tus gemidos.
A pesar de todo,
marqué mi territorio aún cuando estés dormido,
Aunque sigas en el limbo, aunque te escondas,
Aunque digas que por ratos te sientes perdido,
Aunque huyas con pasos sin destino,
Aunque en vez de amarme y casarte con mis labios,
Te empeñes en seguir siendo, sin serlo,
El mejor marido.
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