A MI MADRE.
Una bella flor vi nacer hoy,
Sentí su aroma, su suavidad, su delicadeza,
¡Me acorde de ti!, ¡tus manos, tu voz!,
Mire al firmamento y vi tus ojos,
Tu fulgor, tu vida, tu alegría.
En el aire sentí tu voz,
Suave, apacible y refrescante, ¡llena de paz!,
Recordé las veces que mis heridas curaste,
Y las tantas veces que me has dicho que me quieres.
Recordé, tus manos en mi rostro,
Las noches desveladas junto a mi lecho,
Las veces que en tu regazo me hiciste dormir,
La tranquilidad que infundes con tu voz a mi alma,
Los besos incontables que en mi rostro me dejaste.
¿Cuántas veces perdonaste mis faltas?
¿Cuántas lagrimas por mi has derramado?,
¿Cuántas noches sin dormir te he dado?,
¿Cuántas veces no te he dicho lo mucho que te amo?
Hoy, doy gracias por existir,
¡Gracias mamá!
G. SAAVEDRA
|
Imprimir |
Enviar poema |
