


| Escritor: | joseantonioruiz |
| Públicado: | 08/01/2008 |
Pedro salió a la calle a protestar y en su protestar
vio al fondo la mancha roja que al tocarla esta
se diluía como agua en ese pavimento, si, ese
pavimento negro.
Mi amigo sonreía feliz, pues la meta era llegar
y en ese llegar se fue su vida, sus ojos llorosos,
pasmado y tirado en el sucio suelo con sangre
en sus manos, manos que una vez apretaron
las mías en señal de noble amistad.
Su boca abierta, como esperando a que se fugara
su ultimo aliento de heroe anónimo, ese
suspiro de enamorado cuando veía pasar
a una linda chica.
Cubrí su cuerpo con una manta blanca, de blanca paz,
aun nadie aprende, a nadie duele la muerte ajena,
ajena patria me parece en la que nací, pues seguimos
con la sed de matar lo que ya supusimos estaba
muerto.
En este puente lloran las animas de los que se fueron,
de aquellos sin justicia ni paz, tristes y sorprendidos
cada noche esperando, esperan lo que ya debió pasar,
la hermosa luz de la justicia tenia que iluminar sus
causas para poder ir al descanso eterno.
Cada vez que veas un puente, acuerdate de Pedro,
de los que como Pedro han muerto, por ti, por mi,
por todos, lo más triste de este poema es que
aun después de esto en Venezuela seguimos
regando con sangre el jardín
que tenemos por suelo.
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