A la niña de los pasillos
Una niña vestida de azul deja caer su pelo tierno en sus hombros.
Y sonríe tras mi hombro y juega entre los aires fríos de los pasillos que transito.
Sus
pasos se acercan cada vez que la guitarra hace vibrar cada una de sus
cuerdas, y en silencio caprichoso la siento disfrutar con cada melodía
cantada.
Está ahí, tan lejos y tan cerca a la vez. Me acompaña
sin saber qué la ha ligado a mi. Yo no la busco, sólo llega, mas dejo
que se siente cerca mío porque entiendo que algo especial existe en
esos momentos de música para su inocente vida.
Niña háblame desde tu mundo y dime que buscas... ¿qué quieres? ¿Es tu alma un canto de alegría trunca?
Yo seguiré cantando, mi guitarra seguirá sonando.
¿Seguirán tus brazos pequeños estrechando estas melodías compartidas?
Ya
no tengo miedo, tras mis hombros siento tu vida inocente alegre en mi
propia alegría que vivo en la música, y si ella hoy te hace feliz
compartámosla hasta que tu alma encuentre el canto más profundo y
eterno...