


| Escritor: | HernanSilenus |
| Públicado: | 08/07/2008 |

Navego
con las velas arriesgadas
sin
darme cuenta.
Soy
como un árbol que tiene frescas las raíces
pero
sin hojas las ramas.
Puede
que esté triste o que sea triste,
¿dónde
está la diferencia?.
Son
tantas las preguntas y tan pocas las respuestas
que
desespero sin remedio.
Junto
los pedazos de este puzzle roto
empieza a verse el dibujo,
el
duende va creciendo poco a poco
tratando
de ir ordenando
las palabras
que
dibujen el sentido de mi vida,
haciendo
la tristeza placentera
y estandarte de la melancolía.
Quiero volver, pero no puedo,
que
no han cerrado las heridas,
abierta
continúa la trampa
que
me dio quitándome tantas cosas.
Ahora
me asusta que ya no quede nada.
Quedará
sólo el recuerdo del dolor,
la angustia por querer lograr el sueño,
del
deseo de morir ,sí, pero más tarde,
después
de haberla conseguido,
haberle
dado mi sangre.
Quiero volver ,
tal
vez debiera hacerlo:
dejar
de remar contra corriente
sintiéndome
llegar de nuevo a aquel Infierno
que parecía Cielo.
Quisiera
acercar mis manos a esas llamas
que
primero calientan y después abrasan,
dejarme
mecer por la cruel dama
y
dormir el sueño de los idiotas
creyéndome
invencible, pero sólo hasta mañana,
que
despertaré abrazado a mis rodillas
llorando
por volver a ser libre,
por
ser como soy ahora,
por
ser yo , no piel y esqueleto,
por
poder pensar , soñar, ver el cielo
y levantarme cada día agradeciendo seguir vivo.
Vivo
en un círculo , así ha sido siempre,
circunferencia
perfecta de estupideces repetidas.
Mañana
dormiré , hoy no tengo sueño,
hoy
quiero contar que sé lo es ser dueño
de
la vida de otro por un momento,
que
se puede pensar aunque el cuerpo no se
mueva
como
se pude llorar aunque la herida no duela.
Quiero
contar que he visto los minutos
pasar
tan despacio como si fuesen horas,
riéndose
de mí :
sudor
, escalofríos , calambres
hambre
y vómitos hasta hartarme,
bombardeo
de cerebro hirviendo
y
ojos fuera de sus órbitas.
Un
segundo.
Me
agarro fuerte besando la almohada,
cuento
las grietas del techo,
les
grito llorando a los espectros,
sangre
negra, negro aliento.
Dos
segundos.
Me
levanto , vuelvo a acostarme,
de
pie muero, acostado no vivo.
Mis
manos son garfios que desgarran
la
piel para sentir un dolor distinto.
Tres
segundos
Cuatro
segundos.
Cinco
segundos.
Segundos...
Segundos...
Segundos
que no pasan, que dan vueltas
mientras
espero que llegue...
ese
segundo eterno.
|
Imprimir |
Enviar poema |


