Si tuviera que construir una definición de novela o cuento recurriría al elemento ficcional. Lo considero la base más sólida. Hay modos literarios como la biografía novelada, donde el novelista toma lo verosímil del pretérito, le aporta su cuota de imaginación y narra cuanto fue de verdad, o cuanto pudo haberlo sido. Para mí, esta suerte de género literario está constituida por una cantidad determinada de realidad histórica en que se alía una dosis suficiente de fantasía. Es, pues, una renta literaria, una especie de química que, cuando es manejada por un escritor de talento se convierte en alquimia. Es la magia de la literatura. Yo definiría, en general, a los literatos (Diccionario El Ateneo: Dícese de la persona versada en literatura y de quien la profesa y cultiva) como químicos; y a los escritores (Diccionario Larrousse: Persona que escribe libros)como alquimistas. Éstos revitalizan un pasado y lo dejan vivo para siempre. La Creación en literatura se nutre, en mi opinión, de tres corrientes principales más sus derivados: el realismo, el historicismo y el idealismo; porque toda gran obra, al tener estos tres elementos, es a la vez experimento e imaginación. El gusto literario, que actúa por reacciones, de lo real pasa a lo histórico y a lo fantástico; y es ahí cuando una obra coincide con el gusto corriente y consigue un gran éxito. Hay distintos estilos literarios que pueden ser realistas (o surrealistas), historicistas y también imaginativos; y hacen a las características del gusto coetáneo al explicar el triunfo de una obra en un determinado momento, para ser luego más o menos olvidada. De atender este gusto en forma completa, dimana su aceptación; y en estos momentos en que el sentido individualista priva y la biografía novelesca convive con la novela histórica, un escritor de talento capta un hecho de la historia y revitaliza un gusto con la mágica evocación de una época. Todo está en que el escritor sepa ver en la nebulosa del tiempo.
Nota de autor: Corresponde a un capítulo de mi libro El vencedor de la carrera lenta en bicicleta (La condición de un escritor y otros asuntos literarios).