Cuando hablamos de genio, hablamos de creación. Cuando decimos creación nos referimos a los artistas de la pluma, del pincel y el escoplo, quienes se visten de misterio para extraer de la naturaleza y de la nada la síncopa de las estrofas, los argumentos y las figuras con los que envuelven las cadencias de su ritmo; y los otros, los colores y las luces con los que trazan la perspectiva, el punto de fuga, la línea de tierra, los planos y los contrastes, logrando cautivarnos con ingeniosa maña.
Desde este emporio de privilegiados, particularmente el poeta y el escritor, a través de su arte nos transportan hacia la esencia cruda y transparente de la vida misma, desatando en cada estación la melodía cadenciosa de sus estrofas para comunicarnos el mundo que sólo ellos conocen, entonces se hace necesario, para nosotros, los mortales, tener los instrumentos auxiliares para interpretar en justa medida lo que el genio desea transmitir.
Pero he aquí, que el genio nos comunica que él escribe con el sentimiento y las pasiones para lograr sus obras maestras llenas de cándido brillo, plagados de metáforas en el mundo de los verbos y las consonantes que asumen sonoridad por las sonantes mal llamadas vocales como producto de sus sentimientos hechos palabras como que son su visión panorámica y simbólica sublimada en una realidad que encaja en el exquisito valor de sus estrofas preñadas de cultura, leyendas y fantasías, logrando como nadie, sumergirnos en un mundo impresionante ¡CASI IMPOSIBLE!... de decir LA DICHA, el dolor y la desgracia de un SENTIMIENTO MÁGICO Y SUBLIME DE INDESCRIPTIBLE PERFECCIÓN a través de su poética. ¿Ése es el poeta?
PERO
, PERO, por eso mismo, el VERDADERO POETA, creo, debe conocer también las reglas semánticas y ortográficas como colofón de su obra. Su toque maestro. Sabemos que su inspiración de motu proprio expresa su mundo interior, por eso, las palabras tienen que escribirse correctamente como modo de transmitir, en justa medida, lo que su creación literaria nos quiere decir. Nunca sobra una revisión ortográfica después de la inspiración poética. Pues, de no hacerlo, se corre el riesgo de dislates con sabor a literatura de poca monta. Algunos ejemplos:
Ejemplo A:
Cómo escribe el que pretende ser poeta:
(
) tengo el alma adormecida,
cuarteada de dolor
por la perdida de mi amor.
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Qué quiso decir realmente:
(
) tengo el alma adormecida,
cuarteada de dolor
por la pérdida de mi amor.
Ejemplos B:
(
)
Él no, es el asesino
Él no es el asesino
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¡Que qué dices!
Que, ¿qué dices?
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enamorado de su
blonda cabellera negra
(si es BLONDA, la cabellera es RUBIA, por eso es icorrecto poner NEGRA)
enamorado de su
blonda cabellera
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subí hasta la sima,
igual que los cóndores,
ví su vella figura
subí hasta la cima
igual que los condores,
vi su vella figura
subí hasta la cima
igual que los cóndores,
vi su bella figura
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a tí, mi amor
a ti, mi amor
Para variar y para escapar de mi perorata, les invito a degustar el siguiente poema, sin autor, pero que podría pertenecer, según los entendidos, a Gabriel García Márquez.
A UNA COLEGIALA INGRÁVIDA
Al pasar me saluda y tras el viento
que da el aliento de su voz temprana
en la cuadrada luz de una ventana
se empaña, no el cristal sino el aliento.
Es tempranera como una campana
cabe en lo inverosímil como un cuento
y cuando corta el hilo del momento
vierte su sangre blanca la mañana.
Si se viste de azul y va a la escuela
no se distingue si camina o vuela
porque es como la brisa tan liviana
que en la mañana azul no se precisa
cuál de las tres que pasan es la brisa
cuál es la niña y cuál es la mañana.
Recordando juntos
JACO
Jaco, estoy de acuerdo contigo, en cuanto a la importancia del uso correcto de la Ortografía en la poesia.
Esto me hace recordar mi pelea con los acentos, y algunos otros errores ortograficos y de redacción que tengo, también a varios autores de por aqui que quieren escribir sin importarles para nada la ortografía.
Saludos
Fernanda