


| Escritor: | Renanalvarez |
| Públicado: | 02/09/2007 |
Probablemente todavía con esta ansiedad; que hoy,
secretamente en mis pensamientos se oculta
Son quizas cuales ideas como torpedos tan macabras que pululan continuamente en mis sienes...
Y la hora final va en continuo conteo galopando lentamente entre chasquidos;
llega en sí, ensimismado en mi mundo, destino atemporal para cumplir disposiciones omnipotentes;
sobrellevando pesada carga que congela mi alma
Sufrido sentimiento, delito y felonía del amigo, hermano; finiquitar su vida deviene; mas temor corre por mi sangre cual traición acontece por unas cuantas monedas. Pero mas es sabido, ya en el gloria celestial todo es planificado y debido a la responsabilidad encomendado a este servidor, es mi deber obedecer aun cuando el vulgo propicie con afán de censura, algo divino
Noctámbulo me veo caminar en la penumbra; dudas deambulan ligeramente junto a mis pensamientos tratando de persuadirme ante aquel evento divino
Son tormentos que amilanan mis fuerzas, hechizos resonando en mis sienes, señales perfiladas por acometer cual semejante traición; pero con la venia mutua divina.
Ya la carga dejaba de ser un peso mayor en mis hombros...
Rondando con paso firme me dirigí en la oscuridad entre malezas y centuriones de la nueva babilonia.
A la espera serena del fatal acontecimiento
Todo empieza entre murmullos y desmanes...
Ha sucedido aprehendieron al hijo del hombre; que pierda su vida se escuchaba a voz de cuello
Con unas monedas depositadas en mi talega es mi sentencia de mi suerte traicionera acreditada por la carga acometida; misterios que ya no tienen escapatorias
Ya con la voz enmudecida por lo sucedido, huyo despavorido,
siendo participe ignominiosa muerte y que en mi propaganda
de rebeldía azucé con mucha estruendo y pánico algo que principie y ya no puedo remediar. Así se inicia este calvario, y que la muerte que no reclama mi fatídico cuerpo
ahora que me encuentro encarcelado en cuerpo y alma;
se han tejido historias en torno a mi persona, que en mi letanía cobarde me he visto obligado a pender mi vida en el cadalso por mi perfidia, pero hoy quiero decir que mi voz desde la oscuridad de mis pecados reclama, y con mis pies cansados, a la muerte que no quiere llevarme.
Pero en este mi último lamento quiero recordarles que he beneficiado a la humanidad; aun cuando la salvación no toque mi alma herida
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