Y TE SONRIO

Categoría(s): amor, drama, cuento
Llegó diez minutos tarde. Yo lo esperaba ansiosa dando vueltas como loca en la sala. Sí, lo sé, sólo íbamos una semana sin vernos, pero para mí había sido una eternidad. Hasta que sonó el timbre. Lo abracé y le di un beso, pero él ni se inmutó.

Nos sentamos en la sala; él en un sillón y yo en otro, con una mesa entre los dos. Teníamos un examen en la universidad e íbamos a estudiar. Yo hablaba y hablaba, y creo que todo lo que dije podría resumirse en bla, bla y bla. Él permaneció serio e ido, no permitió que me acercara demasiado. El ambiente se puso tenso y sofocante, quise salir a caminar.

Apenas se cerró la reja de mi casa tras nosotros, prendió un cigarro.

—Debo dejar este vicio —dijo mirándolo detenidamente entre sus dedos.

—¡Fumón! —acerté a decirle sonriendo.

—¡Fumador! —me corrigió con énfasis—. Sabes bien que lo había dejado, hasta que empezamos a salir —habló serio.

—Así que ahora yo tengo la culpa. ¿Sabes qué? Dame un cigarro —reímos.

Caminamos unas cinco cuadras. Llegamos al malecón. Me moría de frío. Ese diminuto cigarro era para  mí como una fogata con la que intentaba, tontamente, calentarme.

El silencio calaba, por lo que empecé a decir estupideces para, por lo menos, hacerlo reír. Sí, era obvio que quería terminar conmigo. Y lo peor de todo es que yo solo quería que lo haga rápido. No, no porque no lo quisiera, solo no quería que lo notara. Buscó un lugar para sentarnos. Había tantas parejas como asientos, pero encontramos un espacio en el borde del malecón.

No me miró en ningún momento, solo vio el mar o por lo menos eso aparentó. Yo empezaba a sentir que me congelaba.

 

—¿Qué te han parecido estos meses juntos? —preguntó por fin.

¿Qué me parecen?, pensé. Nos conocemos de toda la vida. Todos los que nos conocían esperaban que estuviéramos juntos en algún momento, como también que termináramos. Pero es de mí de quién estamos hablando. Nunca escucho lo que la lógica me esté diciendo. Por lo que íbamos saliendo juntos tres meses y ocho días. Y por lo que, no tenía idea de qué responder ¿Qué quería escuchar?

Él esperaba una respuesta.

—Ha sido divertido —atiné a decir y noté que mi cigarro se había acabado.

—Tal vez prefieras que yo diga lo que me pareció —dijo tras notar que me importaba más encontrar otro cigarro.

—Bueno —acerté a responder.

Todo había surgido tan espontáneo entre los dos. Habíamos sobrevivido a tantos problemas. Pero algo no estaba bien. Notaba en su mirada que fingía o no era amor lo que sentía hacia mí. Además, las últimas peleas que habíamos tenido demostraban que no nos entendíamos. Él era muy demandante y hasta cierto punto déspota, y yo siempre callaba, así que no nos podíamos comunicar.

—Pues tienes razón, fue divertido... hemos compartido tanto que se me hace difícil empezar esta conversación... —se mostró pensativo.

—Vamos, es mejor decir las cosas que guardárselas —lo miré y le sonreí.

—He estado pensando... —cayó.

Me quedé esperando lo inevitable. Tal vez debí decir algo, pero no quería. Yo lo amaba aunque no lo haya parecido. Me hubiera gustado tener una palabra que arreglara todo, pero no la tenía. Así que preferí esperar.

—Eres una persona maravillosa —sí, lo dijo. Esa frase tan insoportable, más aún si es seguida por un pero...

—Gracias —la ironía se me escapó.

—En serio, yo te quiero mucho pero debo decirte ahora que... quiero terminar contigo... —encendió un cigarro.

—Bueno... entiendo... qué puedo decir... —un sentimiento empezó a nacer en mí.

—No es bueno dejar las cosas incompletas, di algo. Yo no quiero perder tu amistad... ¿Recuerdas que cuando empezamos a salir me preguntaste que pasaría si terminábamos? Te prometí que seguiríamos siendo amigos. Así será. —cayó.

—Está bien —no, no lo estaba. Esa persona que tenía al lado era mi mejor amigo, quien había estado conmigo tantos años y de pronto parecía que todo se había acabado entre los dos.

Me miró por unos instantes y se levantó. Caminé a su lado.

—Creo que es mejor que me vaya a mi casa —le dije tratando de despedirme.

—Yo te voy a acompañar. Como siempre —dijo observándome.

—Prefiero ir sola —no podía aguantar por más tiempo las lágrimas.

—¡Por qué no me dices lo que realmente sientes! —gritó.

—¿Qué quieres oír?, ¿qué te amo?, ¿qué me aterra perderte?, ¿qué me hubiera encantado que funcione?, ¿qué eres un imbécil que no sabe demostrar cariño? —empecé a llorar— no quiero perderte, pero ¿qué puedo hacer si no sabes amar?.

—Sabía que algo tenías que decirme. Siento mucho todo, pero no estoy preparado. No quiero perderte... Toda esta semana que pasó casi no he podido dormir pensando en esto. Se supone que sería fácil estar juntos pues nos conocemos y yo te quiero, pero nos hacemos daño... nos conocemos tanto que lo único que hacemos es buscar razones para pelear, además dependemos mucho el uno del otro y... eso nos exige mucho... a mí me exige mucho —explicó.

—Idiota —lo golpeé y terminé abrazándolo, lloré —Ya no puedo soportar que mi vida dependa de ti. Te odio por todo lo que me has hecho sufrir… pero te agradezco que hayas sido tú quien dio este paso —me calmé.

En silencio cogió mi mano y nos dirigimos hacia mi casa. Cuando llegamos me apresuré a tocar la puerta y a decir adiós. Él me detuvo.

—Despídete bonito —me abrazó y  me dio un beso en la mejilla.

—Adiós —se abrió la puerta y saludé a mi mamá.

—Gracias por traerla, ya sabes que solo la confío contigo —alcancé a oír que mi madre le dijo, mientras yo corría hacia mi cuarto.

—No se preocupe señora —le respondió con un tono de voz elevado.

Pasaron dos horas y lo llamé. Ya me había comido la mitad de la torta de cumpleaños de mi primo y todo el helado que encontré. No soportaba llorar más y quería hablarle, pero no tenía idea de qué decirle.

—¿Sabes que es lo peor?, que yo se cómo eres y aún así creí que funcionaría. Es extraño, siempre pensé que tú estarías conmigo para consolarme en mis dramas, pero nunca que serías por quién lloraría. Eres el mejor amigo que alguien pueda tener, pero como enamorado eres una mierda —terminé diciéndole.

—Lo sé, por eso seguiremos siendo amigos. Mañana paso a recogerte a las seis, así que acuéstate para que te despiertes temprano. Estudiaremos en el carro y al llegar a la universidad. Pasaremos el examen y luego celebraremos ¿ok? —me respondió después de un corto silencio.

—A las seis esta bien, pero yo voy a estudiar desde ahora —no tenía la más mínima intención, pero me parecía lógico decirlo.

No pude dormir. Después de lo que me pareció una eternidad, amaneció. Me alisté en diez minutos y sonó el claxon. Me acerqué al auto.

—¡Ya era hora!, pensé que te habías perdido —lo interpelé sonriendo.

—No, sólo me había olvidado que te había dicho que iba a venir —me respondió en tono burlón e irónico.

—¡Tarado! ¿Habrás estudiado no? —le sonreí y me subí al carro.

—No, pero el camino es largo y algo me dice que tienes mucho que enseñarme —prendió el auto.

Nunca hablamos de lo sucedido. Nada cambió entre los dos: éramos amigos. Aunque muy en el fondo aún esperaba escucharlo decirme te amo.
 
Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: Ieshua       15/11/07 03:19
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Te felicito, una bellísima historia muy bien narrada y argumentada. He quedado conmovido, que casi casi rodo una lágrima, pero en fin asi es el amor quien lo entiende.

Un pequeñisimo error, bueno eso creo; corrige "ibamos" por "llevamos" esta en la primera línea del primer párrafo.

Nuevamente Felicitaciones
Un abrazo
Escrito por: rotko       15/11/07 03:13
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Mira, es emocionante y te felicito...
es bien llevada la escritura y es facil de leer...

Por otro lado...me parece que todos hemos sufrido esa experiencia...
solo que no estan facil terminar como amigos cuando uno de los participantes se enamora del otro...siempre se tiene la esperanza de que eso cambie...eso es lo malo de la esperanza, puede tornarse inmovilizante...pero lo mejor es tener esperanza y buscar por otro lado al mismo tiempo...para seguir adelante...bueno te seguiré leyendo...
Escrito por: uchi999       12/11/07 04:21
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
El final es discutible lose... pero aunque resulte utopico.. lo q resalto es un lazo.. algo verdadero..amistad..
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Anunciar    -     Publicar poesía
Nuestra red: Dietista online