


| Escritor: | Nauxica |
| Públicado: | 09/06/2008 |
Al volver al convento, conté a Sor María mi sorprendente encuentro con Gonzalo. La relate todo lo que el me había contado. Sor María me pregunto si me había impactado volver a verle. Yo la respondí la verdad: que si. Realmente esos días con él removieron muchas emociones dentro de mí. Volvía con sus ojos clavados de nuevo en el alma. El destino no quiso dármelo. No me dejo ser feliz a su lado. Me tenia reservada otra misión, cuidar de su hija
Fui a ver a mariana y le hable largamente de su padre, la rogué que no le odiara, porque siempre llevo en su alma el dolor de haberla dejado.. Lloramos las dos abrazadas. Yo la juré por Santa María, que velaría por ella el resto de mi vida. Y así lo hice, desde entonces fue otra hija para mí.
Los años siguientes me dedique en cuerpo y a alma a mi labor en el convento. Ahora más que nunca necesitaba tener la mente ocupada, y que mejor quehacer que volcarme con aquellas niñas y hacer de ellas mujeres de provecho.
Cuando entre al despacho, la vi con mala cara. Ya hacía tiempo que era consciente de que Sor maría no estaba bien, pero ella nunca me hablaba de sus males, y yo prudente no la preguntaba. Se dirigió a mí con semblante serio:
- Xinda, escucha con atención lo que voy a decirte. Estoy muy enferma, mi vida se acaba y temo que cuando yo me vaya mi obra se vaya conmigo. Nada me alegraría mas, que dejar en vuestras manos la misión educadora a la que entregue mi vida, saber que tú vas a continuar lo que yo empece me haría dejar este mundo tranquila.
- Pero reverenda madre, yo no soy monja
- Si, en ello he pensado, ¿Es algo insalvable Xinda? No es el peor de los destinos hija
- No, ciertamente. Llevo tiempo madurando la idea de terminar mis días aquí, dedicar el resto de mi vida a esta institución. Desde luego nunca se me ha pasado por la cabeza convertirme en monja. Per lo cierto es que nada me ata al mundo en estos momentos. Desde aquí podría seguir velando por mi hija y por Mariana
- Este lugar te necesita Xinda. Desde hace años poco a poco has ido labrando un huerto aquí, en Santa Maria. Has plantado la semilla del amor por el conocimiento en el alma de muchas mujeres, y esa semilla ha germinado
- Eso me enorgullece, pero no es únicamente obra mía. Usted, reverenda madre, fue quien guio mis pasos y los de muchas otras mujeres que pasaron por aquí.
- Pero tu has profundizado mas, tu crees firmemente en ello, contagias tu entusiasmo
- Yo ... no se que deciros , quizás no merezca el honor. Hay otras hermanas con mas meritos y derechos que yo.
- He hablado de esto con Sor Matilde, quien por rango y formación debería ser mi sucesora. Ella piensa como yo, piensa que seriáis una perfecta priora, las hermanas os respetan y lo de menos es que aun no llevéis aún nuestros hábitos,
- Sor Matilde seria mejor priora que yo, es la bondad personificada
- Cierto. Pero ella misma sabe que le falta carácter para dirigir esto, y hasta la asusta. Te pido que salves mi obra
- Permitidme pensarlo
- Pidamos a Dios que nos de tiempo para que madures esta singular proposición
- Y ¿no os preocupa que entre en esta comunidad como priora, sin vocación religiosa?
- ¿Qué eso querida amiga? Explicádmelo
Solo pude contestar:
- Rezad por mi madre
Me dirigí a la iglesia del convento. Allí permanecí muchas horas arrodillada frente a la imagen de
No tuve demasiado tiempo para madurar la decisión Sor Matilde. Ella fue quien me comunico la gravedad en la que estaba Sor María y ambas hablamos de los deseos de la venerable madre
- Doña Xinda, si queréis escuchar mi opinión, pienso que estáis complicando demasiado las cosas, estáis manteniendo una lucha interior excesiva e innecesaria
- ¿Creéis que es excesivo dudar si merezco el honor de ser la priora de este convento?
- Yo no lo veo como un honor, es más bien una pesada carga la que Sor María os trasmite y que quizá no podría soportar
- Pero temo ofender a Dios
- Porque
- Por utilizar su casa como refugio para realizar mis deseos
- Quizás no sean solo de usted, quizás también sean los de él. Sus proyectos a veces toman aspectos singulares, y los caminos hacia su servicio no son siempre iguales, quizás para vos el tenia estos planes
Las palabras de Sor Matilde me hicieron pensar y la gravedad de la enfermedad de Sor Maria hizo que todo se precipitara. Pero antes tenia que hablar con mi hija
- No me sorprendéis madre con lo que me decís,
- No.
- En absoluto, se que pertenecéis a Santa María
- Me alientas en esto Jimena
- La aliento madre y tiene mi bendición.
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