XINDA XIV




Cuentan que un pastor gallego, creyó ver un campo de estrellas señalando un lugar en el monte Libardón. Dio cuenta de ello al obispo de Iria Flavia, Teodomiro, quien cuando acudió a inspeccionar el lugar,   encontró un arca de mármol que contenía en su interior unos restos humanos. Teodomiro declaró por revelación divina, que aquélla era la tumba de apóstol Santiago y puso estos hechos   en conocimiento del rey astur Alfonso II el Casto. Éste  ordenó levantar una iglesia de ladrillos de barro para proteger el lugar santo. Desde entonces de toda Europa comenzaron a venir peregrinos siguiendo la ruta que marcaba la vía Láctea, atravesando los Pirineos. El camino tenia varias rutas y una de ellas era la que desde león se dirigía a Oviedo a fin de venerar las sagradas reliquias existentes en la cámara santa.
Las peregrinaciones a Santiago de Compostela vivieron tiempos de esplendor, pero también de declive, sobretodo cuando la peste negra asoló el continente. Ahora volvía  a estar en auge y eran muchos los peregrinos que  llegaban a Oviedo.  Entre los mismos se encontraban unas monjas francesas procedentes de uno de los conventos franceses de la congregación que se alojaron en el convento y tuve la oportunidad de conocerlas. Ellas decían que las  personas que hacían el camino encontraban   la paz interior. Yo  que siempre busque  la paz de mi alma,   me entusiasme con su proyecto hasta tal punto que me anime a acompañarlas en su aventura.  Mi hija considero que era una locura absoluta, pero yo como siempre seguí mi instinto y  emprendí andando cual peregrina la marcha a Santiago. El camino era largo y difícil, pero lo tome con la misma ilusión y entusiasmo de mi primer viaje a Madrid o mi larga travesía hasta Italia, Sor Maria me bendijo antes de marchar y prometió rezar porque todo me fuera bien
 Ya adentradas en tierras de Galicia, me puse enferma, y fue necesario que me condujeran a Fonsagrada  donde existía un importante  hospital de peregrinos,  Tanto me subió la fiebre que parece ser estuve inconsciente y delirando durante mas de una semana. Una mañana abrí los ojos y me encontré con  unos conocidos ojos azules que me miraban con infinita ternura.
-                    ¡Gonzalo¡ musite  al verle allí mirándome
-                    Hola querida amiga,
-                    Dios mío ¿He muerto y estoy en el cielo?
-                    No, el cielo aun tardara mucho en recibiros, has estado muy enferma  y estas  en un hospital de peregrinos
-                    Y que haces tú  aquí
-                    Cuidar a los enfermos,
-                    ¿Te has convertido en medico?
-                    No, tan solo soy  un humilde  monje cuya misión es  la de ayudar a los enfermos que  recorren el camino hacia la tumba del apóstol
No podía dar crédito a lo que estaba sucediendo. Tantos años soñando en volver a verle y ahora le tenía frente a mi, vestido con un habito. Le encontré viejo y con aspecto de haber sufrido mucho,  sus ojos ya no tenían aquel brillo maravilloso que me enamoro pero seguían siendo de un profundo azul. Ahora  ya no inquietaban, tras de ellos se  veía una paz  infinita
-                    Gonzalo me gustaría hablar tantas cosas...
-                    A mi también pero ahora descansa  ya habrá tiempo para ello
-                    ¿Las otras hermanas?
-                    Se fueron yo las  mande que siguieran el camino, que se fueran tranquilas porque yo  te cuidaría, volverán a recogerte   no lo dudes, no tengas miedo
En el hospital todos se asombraban de mi espectacular mejoría, y es que tener a Gonzalo a mi lado era  una pócima mágica capaz de curarme cualquier mal. Por las mañanas me sacaba a dar paseos, a fin de que tomara el aire y el sol, durante ellos hablábamos, me contó como se convirtió en monje.
-  Cuando me fui de tus tierras, decidí hacer realidad mi sueño de ser soldado y me enrole en  los ejércitos de su majestad, que luchaban en Francia. Deseaba forjarme un futuro glorioso, mas sufrimos una gran derrota. Hubo  muchos heridos y muertos, milagrosamente  salvé la vida y me instalé en Burdeos. Y comenzaron las s noches de borracheras y pendencias  por las tabernas de los bajos fondos. Me junte con sujetos de la peor calaña y, me introduje en el mundo del juego. Era  un hábil tahúr,  al principio la suerte me dio la cara pero luego me volvió la espalada, y contraje grandes deudas, por lo que tuve   lances y reyertas por doquier. Un individuo al que debía una gran suma de dinero mando a unos sicarios a que me matasen si no les pagaba, me hirieron de gravedad y me dejaron tirado en un camino dándome por muerto. Tuve la suerte de que me encontraron   unos peregrinos que iban a  Santiago. Ellos me condujeron al  hospital de peregrinos de Rocesvalles, las atenciones de los monjes lograron que una vez mas salvara mi vida. Entre  aquellos monjes había uno,  el padre Pierre,  de gran   bondad  y santidad,   en cierto modo me recordaba al tío Fernando, porque como él creyó en mí. Me curo el cuerpo pero lo más importante es que también se dedico a curar mi alma.  Y en la vida sencilla de aquel cenobio encontré paz. El padre Pierre me enseño los  rudimentos necesarios para el cuidado de los enfermos. El contacto con ellos y  con su dolor, hicieron que por primera vez en mi vida,  sintiera  que estaba haciendo algo noble y honesto y  decidí dedicar el resto de mi vida a este menester.
- Don Fernando se sentiría muy orgulloso si te viera ahora, le dije  un día  él  me hablo que  el destino de los hombres esta escrito, quizás el tuyo era seguir sus pasos en el servicio a Dios
- No lo  se  Xinda. No se si existe el destino o si cada cual labramos inconscientemente un camino hacia algún lugar durante nuestra vida al que finalmente llegamos, y yo llegue a  éste.
Después de escucharle, le hice la pregunta que toda mi vida me ha perseguido: Porque se fue de Priesles precipitadamente. Su rostro se volvió serio y sus ojos se ensombrecieron. Se notaba  mucho dolor en aquella cara  que aun a pesar del paso de los años, de los estragos que la vida había dejado en la misma aun conservaba aquella belleza que me enamoro cuando le conocí. Me miro y dijo:
-                    Te lo dije aquel día Xinda. El Gonzalo que conociste no era una buena persona era un mal bicho, un canalla. Cuando llegué a tu hermosa tierra acababa de cometer la mayor tropelía que un hombre  puede hacer. Yo tuve todas las condiciones para ser una persona con una buena vida, pero no las aproveche, porque  solo buscaba hacer lo que deseaba en cada momento sin pensar en las consecuencias de mis actos  y torcí mi vida y la de muchas personas. Era excesivamente despreocupado, y me junte con personas no muy convenientes. Pronto cogí fama de mujeriego y  pendenciero, un autentico inconsciente, incapaz de encauzar su vida. Frecuentaba los tugurios más mugrientos de la ciudad y en uno de ellos conocí a Nilda, la sobrina del tabernero, era una hermosa muchacha que se enamoro locamente de mí.
Su miraba parecía perderse en el infinito mientras hablaba. Yo le escuchaba atenta, sin decir palabra alguna. Mi corazón se encogía ante sus dolorosas confidencias. Siguió contando.
-                             Nilda quedo  encinta, la hice prometer que no diría ésto a nadie y así lo hizo. La embauque contándole que mi familia jamás me permitiría casarme con ella, pero que para mí sería como una esposa, que me ocuparía de ella y del niño que tuviésemos. Ella acepto la situación.  Una noche apareció su tío a la puerta de  en mi casa, inquieto baje a ver que quería. Su semblante era serio, traía un bulto bajo los brazos  que me tendió diciendo: Nilda ha muerto de parto, toma a tu hija y desaparece para siempre. Si vuelvo a verte te juro que te mato. Como no sabia que hacer la deposite en la puerta del  convento de Santa María de  la Vega. Al día siguiente , les dije a mis padres que estaba enfermo y que pensaba ir a recuperarme a casa mi tío Fernando y como bien sabes allí estuve escondido. Cuando me di cuenta aquella tarde de podría hacerte mucho daño, me fui
-                            ¡Dios mío! Exclamé, Mariana  es tu hija, por eso  siempre la encontré especial. Sus ojos… son tus ojos…
-                            Pero que dices Xinda, que estas diciendo
-                            Gonzalo, en la actualidad  me dedico a preparar a las muchachas  para ser unas damas, en el convento de Santa María. Allí me encontré con una muchachita que me llamo la atención desde el primer momento que la vi. La había recogido las monjas de recién nacida, y todo encaja….
-                            Si eso fuera verdad…
-                            Lo es, estoy segura. Mariana es una mujer maravillosa, esta casada y tiene dos hijos, tan rubios como ella y como tú
Corrieron las lágrimas por sus mejillas, y le abracé con toda la ternura de la que era capaz..  Permanecimos abrazados largo rato, sin hablar. No había  ya nada que decir. Las hermanas regresaron y me reuní con  ellas, cierto que no había podido visitar al apóstol, pero el señor me había deparado algo muy importante en esta búsqueda que había comenzado  y ello fue, volver a ver a Gonzalo.
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Comentarios:

Escrito por: AndresMiranda       10/06/08 00:34
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¡¡Que giro le diste al relato!!
Inteligentemente la reencontraste con lo ojos azules y en una situación de cuidado. La trágica confidencia convertida en bondadosos cuidados a lo enfermos, dignifica el relato y lo pone en un estrado ideal, para que elijas el destino de los personajes.
Eres una gran escritora. Te es fácil armar el tinglado y engranar los dientes de los engranajes en el lugar y momento indicado.
Te felicito.
Un beso
Andrés
Escrito por: AndresMiranda       09/06/08 23:54
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Hola, hola, mis queridos amigos, aquí estoy, no se afanen en la competencia.
JoJoJo, dicen, que dicen los que dicen, que dice un barbudo conocido y que lo sabe todo y regala juguetes a los niños, que esta historia la conozco capítulo a capítulo antes que ustedes la vean en esta página, porque el barba me manda un e mail en la madrugada antes que ustedes se levanten de sus dulces sueños.
Un beso y mala suerte….Jo Jo Jo Jo Jo Jo Jo Jo y Jo.
Andrés
Escrito por: sumysel       09/06/08 23:10
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No, no, Osvaldo se nos adelantó a Andrés y a mi...no vale!!!
Bueno, así que me he vuelto a encontrar con aquellos ojos azules?
Bravo!!! me encanta como sigue el desarrollo.
Te seguiré leyendo. Espero pronto el desenlace.
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Escrito por: Osvaldo       09/06/08 22:50
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Interesantísdimos giros. Inesperado. Grata sorpresa.
Online
Escrito por: Osvaldo       09/06/08 22:39
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Voy, antes que mi amigo AndrésMiranda me tome la delantera.
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