XINDA XI

Mi padre, ya mayor, descubrió la felicidad que le proporcionaba vivir al lado de su esposa. La ingente tarea de llevar la carga de los asuntos del estado cada día se le hacia  mas dura. Comenzó a acariciar la idea  de retirarse a  los verdes prados de Priesles. Según pasaba el tiempo, la idea de retirarse al campo se hacia mas firme en su cabeza.  Tras mi boda, mis padres se trasladaron definitivamente a  Asturias. 

Las molestias de mi embarazó,  sumadas a la tensión nerviosa que me producía la  permanente hostilidad de Doña Leonor, hicieron que mi salud se resintiese de una forma importante. Rodrigo estaba muy  preocupado y me sugirió que quizás los aires del campo me reconfortaran y me devolvieran la salud.

Mi vida cambió de color cuando me vi  de nuevo en  mi querida quintana.  Volver a respirar el aire de  mis añoradas tierras asturianas  fue un bálsamo para mi cuerpo y para mi alma. Como por arte de magia, mis  trastornos desparecieron y el resto del embarazo transcurrió con la mayor normalidad. El parto fue laborioso, la pequeña Ximena dio guerra para  nacer, pero llego al mundo sana y hermosa. Parecía  un ángel. Las ocupaciones de Rodrigo, no le permitieron estar conmigo en el momento del nacimiento de nuestra hija. Yo le escribí una larga carta donde le contaba lo fuerte y robusta que se criaba la niña y lo feliz que me encontraba yo en esos momentos. Pronto recibí noticias suyas, ardía en deseos de conocer a la niña y me prometía que nada más se liberara de sus obligaciones vendría con nosotros para  regresar posteriormente  a Madrid los tres juntos.

Enseguida me repuse, y como hacía un tiempo formidable, aprovechaba  el sol de la mañana para sacar a pasear a mi niña por los hermosos jardines que rodeaban mi casa de Priesles. A veces nos acercábamos a la pomarada en la que ya estaban los manzanos en flor y ambas respirábamos ese aroma delicioso que desprende la vegetación al inicio del verano. Mis padres me acompañaban a menudo  en estos paseos, estaban entusiasmados con su preciosa nieta.

Aquella mañana  el sol brillaba radiante en el cielo. Yo estaba en la huerta con Ximena, disfrutando del buen tiempo, cuando un hombre a caballo llegó a entregarme una fatídica misiva. Me la enviaba Sonsoles, en ella me comunicaba que su padre había ido de caza a los montes del Pardo como hacia frecuentemente. De pronto  estalló una tormenta y  un rayo cayó cerca. El caballo se desbocó. Rodrigo a pesar de ser un, excelente jinete, no pudo controlarlo y dio con su cuerpo en tierra con la mala fortuna que en la caída encontró la muerte.
Tuve que marchar para Madrid, en un dramático y desolador viaje en el  que, me acompañaban mis padres, que también estaban muy afectados por la terrible desgracia. Si siempre me sentí a disgusto en  el palacio Casacedos,   aquella última vez que puse mis pies en él me heló la sangre. No quiero ni puedo describir aquellos luctuosos días, porque aun  la herida me produce  un inmenso dolor, tanto que mis dedos se niegan a transcribir la imagen de mi esposo fallecido, que  mi mente se bloquea al querer plasmar en palabras aquellos días interminables de angustia y sufrimiento.  Yo no me había casado enamorada, pero Rodrigo termino conquistando mi alma a base de cariño y consideración. Me quiso mucho, y yo, indudablemente también le quise. No tuvimos tiempos de disfrutar juntos de nuestra hija. El destino no lo quiso.
Tras los funerales,  decidí dejar Madrid para siempre y volver  a Priesles, deje todos los asuntos concernientes a la herencia en manos de personas de confianza, y así a mis casi recién cumplidos veinticuatro años me convertí en madre viuda.
Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Online
Escrito por: Osvaldo       09/06/08 18:25
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Sigo.
Escrito por: sumysel       09/06/08 01:14
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Bien, me gusta...aunque la muerte de Rodrigo ese caballero tan generoso y amable me deja un poco de tristeza...pero como no puedo olvidar aquellos ojos azules...puedo tal vez creer que pueda reencontrarme con ellos, no?
Continúa Nauxica, eres excelente!!
Escrito por: AndresMiranda       09/06/08 00:05
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Muy bueno el desarrollo, lo tienes todo pensado y con una gran habilidad lo trasladas al papel, un insatante feliz, un drama, otro feliz y....
Un beso
Andrés
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Anunciar    -     Publicar historias
Nuestra red: Adelgazar sin trucos