


| Escritor: | Nauxica |
| Públicado: | 08/06/2008 |
Las molestias de mi embarazó, sumadas a la tensión nerviosa que me producía la permanente hostilidad de Doña Leonor, hicieron que mi salud se resintiese de una forma importante. Rodrigo estaba muy preocupado y me sugirió que quizás los aires del campo me reconfortaran y me devolvieran la salud.
Mi vida cambió de color cuando me vi de nuevo en mi querida quintana. Volver a respirar el aire de mis añoradas tierras asturianas fue un bálsamo para mi cuerpo y para mi alma. Como por arte de magia, mis trastornos desparecieron y el resto del embarazo transcurrió con la mayor normalidad. El parto fue laborioso, la pequeña Ximena dio guerra para nacer, pero llego al mundo sana y hermosa. Parecía un ángel. Las ocupaciones de Rodrigo, no le permitieron estar conmigo en el momento del nacimiento de nuestra hija. Yo le escribí una larga carta donde le contaba lo fuerte y robusta que se criaba la niña y lo feliz que me encontraba yo en esos momentos. Pronto recibí noticias suyas, ardía en deseos de conocer a la niña y me prometía que nada más se liberara de sus obligaciones vendría con nosotros para regresar posteriormente a Madrid los tres juntos.Enseguida me repuse, y como hacía un tiempo formidable, aprovechaba el sol de la mañana para sacar a pasear a mi niña por los hermosos jardines que rodeaban mi casa de Priesles. A veces nos acercábamos a la pomarada en la que ya estaban los manzanos en flor y ambas respirábamos ese aroma delicioso que desprende la vegetación al inicio del verano. Mis padres me acompañaban a menudo en estos paseos, estaban entusiasmados con su preciosa nieta.
Aquella mañana el sol brillaba radiante en el cielo. Yo estaba en la huerta con Ximena, disfrutando del buen tiempo, cuando un hombre a caballo llegó a entregarme una fatídica misiva. Me la enviaba Sonsoles, en ella me comunicaba que su padre había ido de caza a los montes del Pardo como hacia frecuentemente. De pronto estalló una tormenta y un rayo cayó cerca. El caballo se desbocó. Rodrigo a pesar de ser un, excelente jinete, no pudo controlarlo y dio con su cuerpo en tierra con la mala fortuna que en la caída encontró la muerte.|
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