


| Escritor: | Nauxica |
| Públicado: | 08/06/2008 |
La tranquila vida en la quintana se rompió el día que recibimos el anuncio de que mi padre vendría a casa. Mi madre se mostraba entusiasmada, cosa que me costó entender. Yo sentí una gran preocupación, suponía que venia por algo y temía ese algo. Mi padre representaba bien poco en mi vida, tenia vagos recuerdos de su imagen, pues le vi. en contadas ocasiones. Mi madre intentaba convencerme de las bondades de su regreso. Ella justificaba apasionadamente su larga ausencia dadas sus altas responsabilidades. Pero dentro de mi había prendido la semilla el rencor que sembró la abuela. Ella jamás le perdonó que se fuera a Madrid dejando aquí a su familia. Aunque socialmente disculpaba e incluso alababa la labor de su yerno en la corte, en su fuero interior sentía por el un profundo desprecio, que de una manera imperceptible me contagió a mi.
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