Won´t

Categoría(s): Cuento

Érase una vez un bosque despedrado donde sólo un solo ser conocía el secreto del oráculo, mostrándoselo a las criaturas de Zarhovaliun. Una a una, cada una de las criaturas asistentes al oráculo manejado por el hechicero Yaderión, se aproximó para consultarle.

 

-Señor Yaderión, tengo una reunión con los whazors en las tierras de nebulosas.

 

-Joven maga keirolin, no perderás la cabeza en esa reunión. Aun así solo puedo decirte con seguridad algo que no te pasará dentro de un subgrupo muy reducido. 

 

-Gracias, temí que su horror me hiciera perder la cabeza como a muchos otros en las visitas diplomáticas obligadas.

 

-El siguiente.

 

-Me presentaré. Soy la espadachina Orequillie que siempre se enfrenta cara a cara a los problemas. Son otra vez los muros flexibles ladrillados de las tierras saltarinas… ¡Lo Sabía!  

 

-Bienvenida Orequillie, no te enfrentarás contra los muros.

 

-Gracias, iré rauda y veloz a ver contra que tengo que enfrentarme.

 

-Ya he vuelto. Me he enfrentado contra espejos vivientes y los he vencido al tocar el espejo, no con mi espada sino con mi dedo índice. 

 

-Enhorabuena.

 

-Te doy la Bienvenida rey Jagrostunster. De todas las especies formadas por serpientes la vuestra es la más noble con vuestra solidaridad ante quienes viajan a las tierras pantanosas tras el cielo donde se camina cabeza abajo. Cuesta creer que estéis formados por cinco serpientes, siendo cuatro de ellas equivalentes a nuestros brazos y piernas y una al resto del cuerpo así como que sigáis reptando para moveros.  

 

-Es un honor estar junto al magnifico hechicero de Xarawan. ¿Es cierto que eres incluso capaz de pasar por el cielo donde todo el mundo va cabeza abajo estando cabeza arriba? Bueno, los enanos están  invadiendo mi pantano y cogiendo mucha madera de los árboles en que subimos para su lucha contra fénix de hielo, desapareciendo el casi inaccesible y enorme bosque, con lo que las hidras de aire pueden llegar más fácilmente para drenar nuestros pantanos.

 

-Sí, soy capaz. Los enanos no te molestarán más con sus hachas ni con su bosque ya que no ganarán la guerra. En cuanto a mí no seguiré con el oráculo más tiempo. No me precederá ni un ser ni varios ni ninguno. Por tanto puedo deducir que el oráculo será de todos.

 

Al oír esta noticia resonante por todo Zarhovaliun, los seres de  Zarhovaliun fueron felices y comieron perdices.

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