Volcán de Chocolate

Categoría(s): Cocina
Volcán de Chocolate
Karen sabía que se acercaba el cumpleaños de Juan y ese sería otro momento para conquistarlo. Decidió encargarse ella misma de la celebración. Buscó entre sus libros de cocina dos recetas: Carne de cerdo adobada y volcán de chocolate.
Primero empezó a preparar la torta, debería estar fría para la noche. Juan llegaría cansado y la celebración sería corta.
Mientras batía los huevos y el azúcar en un tazón mediano, dejó el chocolate negro con la mantequilla al baño maría. Luego incorporó el batido de huevos de forma envolvente, (pensó en Juan y supo que su relación era así).
—Ahora tamizaré la harina y la integraré con mucha suavidad—
Distribuyó la preparación en un molde pequeño enharinado en forma de corazón que había comprado para la ocasión. Luego lo llevó al horno y dejó hasta que estuviera en su punto. La dejó sencilla sin capas de azúcar porque a Juan no le gustaba la pasta de azúcar. Prefería las tortas negras porque le recordaban la piel canela de ella.
Hacia las 5:30 de la tarde empezó la cocción de la carne. Temprano la había adobado con finas yerbas. La llevó al horno a 350 grados. Poco a poco le vertía cerveza para que quedara en su jugo.  Preparó el arroz, partió rodajas de tomate y quedó todo listo.
Juan llegó antes de la hora prevista y de inmediato el olor que se esparcía de la cocina a la sala lo perturbó.
— ¿Qué haces mi vida?— dijo dándole un beso en la nuca. Karenn se estremeció.
—Un regalo para ti— y tapándole los ojos lo empujó hacia el sofá grande de la sala.
— ¡Qué más regalo que tu!— le contestó Juan.
Karenn le quitó la mano de los ojos y Juan observó que sobre la mesa del comedor estaba la torta, pero Karenn de inmediato le prohibió:
—No te puedes acercar a ella hasta tanto no esté la mesa puesta—
De fondo se escuchaba los versos de un bolero: “Dame tus manos, ven toma las mías, que te voy a confesar las ansías mías, son tres palabras y esas palabras son: ¡Cómo me gustas!”. Karen le quitó la corbata y poco a poco la camisa. Los dos estaban listos para iniciar el ritual del amor.
—La comida puede esperar— murmuró Juan en el oído de ella.
Terminada su comunión, Karenn se puso una coqueta pijama roja en seda. Juan tragaba saliva al ver la carne jugosa, el arroz blanco con unas hermosas rodajas de tomate. Luego puso sus ojos sobre la torta y las dos copas a medio llenar de cerveza fría, burbujeante, espumosa para calmar sus cuerpos sudorosos. Juan colocó una canción de fondo mientras departían la cena:
“Toda una vida, me estaría contigo, no me importa en que forma, ni donde ni como, pero junto a ti. Toda una vida te estaría cuidando te estaría mimando, como vivo mi vida que la cuido por ti….
Etelsaga, julio, 2008
Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: Linosangalli       03/07/08 02:24
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Ethel, que enorme diferencia hay entre esta sencilla historia que fluye de forma impecable y con enorme manejo de recursos y tu primer trabajo, tímido e inexperto. Me da muchísimo gusto comprobar la forma en que has progresado.
Un gran beso.
Lino
Escrito por: AndresMiranda       02/07/08 05:01
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Etehel, me llenaste de placer con tu cocina, más que un poema, una filosofía, de vida de enamorados, para mantener viva la flama.
Un beso
Andrés
Escrito por: beduina       01/07/08 19:48
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Maravillosas sensaciones producidas a traves de tan espectacular trabajo. Mis felicitaciones de pie para tì Etel. Agradecida por poder leerte!!!
Escrito por: uvita       01/07/08 19:06
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Hola Ethel: ... Aqui aprendiendo...
Me tienes por fuera de mi trabajo habitual hace rato.
Que delicia de escrito, trajiste a mi memoria varias cenas personales, cuando aun no intermediaban las pequeñeces de la cuotidianidad...
¡Que inspiración¡
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Anunciar    -     Publicar poemas