VIVIR PARA REBUSCARLA (¡un casi homenaje a gabo…..!)

Categoría(s): mis historias
Una mañana de esas como muchas mañanas que nacen en Bogotá, cubiertas de una neblina espesa como la espuma de una cerveza fría, amanecía yo metido entre mis cobijas con ganas de no desprenderme de ellas así tan fácil, acompañado estaba por ese viejo fantasma de la malparides, ese que siempre se aparecía en las mañanas como esas, con el firme propósito de no dejarlo parar a uno, poseído de pronto por el aliento de su existencia metafísica, e influenciado por sus consejos insanos me dedique a fornicar con su prima la pereza, la cual se me brindó por unos instantes, hasta que por fin encontré un suceso en que poder fijar mi atención y disipar mis malas energías, me hice invitado a un pequeño ritual en algo erótico, del cuál hacían parte unos pequeños seres de compleja anatomía, la qué por cierto me parecía un tanto repugnante.  Los protagonistas de ese entremés tan exclusivo eran tres insectos los cuales según confirmarán luego mis acuciosas pupilas, se encontraban degustando de las mieles del amor, solo que lo hacían a la mejor manera de las faenas sexuales humanas de hoy día “con fogosidad y sin pudor”.  No cabía duda a mis sospechas…“¡eso era una orgía!...”, haciendo honor ala verdad esa conclusión me condujo a otra aún más preocupante “¡que chismoso que me he vuelto!, en esas cavilaciones andaba cuando de repente un sablazo estridente atravesó el sigilo de mi habitación,  aquel llegaba de esa maldita latita opaca colocada en mi mesa de noche, bulla que  termino de colocarme de nuevo en la odiosa realidad…“¡mierda otra vez tarde pa´l trabajo!
Mis años realmente productivos aún los sigo esperando, a pesar de haber adelantado estudios profesionales con anterioridad, el dinero recaudado por mi arte se me evapora de las manos con presteza, no se si será por el sudor de las mismas, o tal vez sea por algún extraño fenómeno de alquimia, el cual inconcientemente he venido desarrollando ya que a cada ciclo de paga, el dinero sobrante de mis finanzas al ser manipulado por mi tacto resulta inexplicablemente convertido en cuantiosas jarras de cerveza, a pesar de esta evidencia nunca he sido tomado por bohemio empero de emplear mis noches de final de semana en acalorados debates con congéneres de mi abolengo en temas diversos como:  Plusvalía, historia, religión entre otros, acompañados eso sí, de uno que otro traguito de licor( …¡Uno que baje suave por mi garganta, que tonifique mi lengua y incentive mis pensamientos, al ritmo de una  canción rockera!).
De vez en cuando me dejo ver en un baile, sobre todo en esos donde se cree que se va a ¡azotar baldosa!, pernocto por aquellos sitios acolitando a alguno de mis compinches, máxime cuando este atraviesa su etapa hostil de fecundación, haciendo alarde de nuestra masculinidad  salimos  a la pista en busca de alguna que otra hembra deseosa de pasiones, por esos instantes mis facultades casanovescas se ven un tanto disminuidas, aunque a pesar de todo casi siempre me queda alguna despistada dispuesta a dejarse seducir, por mis destrezas danzantes y mi parlamentaria faldera, la misma que al transcurrir de la juerga no me  da sino para ser un remedo de romeo.   El problema  creo yo, esta en que mi cerebro no ha aprendido a manejar a la vez el ritmo del baile con la fluidez de la lengua.  Mi futuro innegable como conquistador  siempre ha estado esperándome, en las inconfundibles reuniones familiares (Matrimonios, grados, 15 años, etc.).  Es en estas lides donde he cosechado mis mejores trofeos,  creo que sea por el ambiente, o tal vez pueda ser por las complacencias que me son otorgadas por parte del cuerpo de servidumbre, que no escatima en esfuerzos y obligaciones sobre todo al enterarse de mi afinidad con el agasajado,   siempre con vistoso esmero se dan a la tarea de no dejar mi copa vacía, autorizándome  a degustar toda la noche del mejor whisky de la manera como a mi más me gusta:  ¡frió y gratis!.   Al borde de la medianoche  descubro por boca de un tercero,  que he creado simpatías en alguna doncella que me espía  en la clandestinidad, que no está sino esperando su oportunidad para saltar entre mis fauces…, a propósito de casería, siempre he sido gustoso de apuntar con mi cañón a especimenes grandes o de edad madura, atendiendo aquel adagio popular que reza “yegua vieja potro joven”,  beneficiado por ellas como ese amigo con derechos que nunca falla, he aprendido al dedillo la delectación en su coquetería simulada, la reservada atracción de sus arrugas trasnochadas y ni que decir de ese impulso digestivo que me causa el sentir  muy cerca mío ese ronroneo agitado de sus roncas voces, que razón tuvo el que dijo:  “ ¡las mujeres son como los buenos vinos…..…!”.
Llegue a la literatura por chantaje ya que mis sueños dorados los tenia el fútbol, me veía en mis fantasías despiertas repleto de fama, mujeres y dinero, jugando en unos de los mejores equipos de Europa, pero un día cualquiera mi maestra de español nos amenazo con perder en definitiva la asignatura sino analizábamos una dizque novela de nombre “Los colores de la fama”, el impacto en mi vida fue demoledor, de un momento a otro, mis sueños nubiles se vieron dibujados en cientos de líneas dejándome pescado en una historia que aunque vivida por otros la experimentaba yo también en carne propia, a parte de que me sembraba la duda de como se hacia para dibujar con palabras los azares del destino.   
Mi amistad con gabo comenzó de niños, fue por esas mismas fechas en que mi maestra exorcizaba nuestra ignorancia con negociaciones rufianescas, en una de esas conocí un libro llamado “la hojarasca”,  al cuál debía de analizarlo y exponer sus conclusiones al pueril auditorio.    Al conocer el monólogo de estos tres personajes, me sentí de inmediato identificado con el infante, por su fragilidad de  carácter, su  curiosidad, su apetito por lo desconocido y en especial la influencia resguardante que significo para el la presencia materna,  que al igual que a mi nos coloco un poco distantes del mundo en el que vivíamos.
Desde hace algún tiempo para acá he venido soñando con la macanuda idea, de que mis historias puedan llegar a ser algún día leídas por otros,  gracias  a esta quimera decidí  un día colocarme la armadura de arrojo  y montar  en el corcel de la ilusión, para poder vencer en algún momento a los molinos de la duda, comenzando  esta batalla por el final.  Sí así tal como se lee, contando aquí y allá las memorias de un caballero.  Un caballero que aún hasta el día de hoy, no ha podido conseguir de la vida nada más que el arte de sobrevivir, sobrevivir para rebuscarla…..   
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Comentarios:

Escrito por: etelsaga       25/06/08 04:37
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Vaya! Un relato donde el humor hace contraste con los episodios que vas contando. Si no fuera por tu profesora de español que te rescató del futbol, no estaría leyendo tus pensamientos. Un caballero que no lo hace mal y que en medio de sus adagios denota la atracción por las mujeres mayorcitas... Y en cuanto al arte de sobrevivir, eso hacemos casi todos...
Un abrazo y parece que eres nuevo en la página. BIENVENIDO y a disfrutar leyendo y comentando.
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