Vista final entre el juez y la acusada

Categoría(s): cuentos de Caos

Mayo 1 de 2007

Tierra

Conclusión de los cuentos de Caos

Relación del juicio final, a causa de los relatos “262”, “Del Roce del Tiburón” y del poemario “TodoCristián”

 

VISTA  FINAL ENTRE EL JUEZ Y LA ACUSADA

 

Martha Elisa Camacho Alcázar

 

-Se considera usted culpable?

-De?

-Como escritora, ha estado sembrando anarquía y terror…o por lo menos, cierto cúmulo de descontento

-Esta usted equivocado, señor juez. Yo siempre advertí al profesor Pireo que nuestra colaboración sería rayana en el surrealismo, en lo irreal. El se limitó a aceptar…

-Eso no implicaba un grado tan severo de acoso, Señora

-No lo fue. Me limité a hacerle una pregunta. Por alguna razón que desconozco, el profesor Pireo se negó a contestarla

-Su pregunta… era de naturaleza obscena?

-No

-Era de ciencia?

-Tampoco

-Puede usted repetirla frente al jurado?

-Por supuesto. Le pregunté si me amaba

-Y consideró prudente hacer esa pregunta a alguien que le había advertido desde antes que “no se bancaba con nadie”?

-No me pareció una impertinencia. Era importante para que nadie saliera ofendido y sobre todo, porque a mí me interesaba no afectar a las personas de su entorno. Al profesor no pareció afectarle la seriedad del asunto…

-Explíquese, por favor

-La responsabilidad de un muso es mucha. Proporciona emociones y sangre al creador; usualmente, no utilizamos los nombres reales, pues las personas de carne y hueso suelen desmerecer muchísimo lo que se hace por ellas y de resultas, la presión puede ser inaguantable. No así para el escritor, quien está acostumbrado a usar su propia sangre y tiempo de vida para ello. Un muso debe tener siempre presente el piso, la cabeza fría y suficiente afecto por su escritor-admirador para no permitirle que se autolastime demasiado, en la creación de algo inspirado por el muso o la musa,  ni tampoco debe dejar que se ilusione de más. El profesor Pireo se comportó de forma irresponsable en ese sentido.

-Sus cartas dicen lo contrario

-Lamento contradecirle, señor juez. Mis cartas fueron precisamente, el trabajo irreductible de mi oficio. No puedo dar marcha atrás en lo que he dicho y hecho. No lo haría, de facto. El profesor Pireo declaró frente a numerosas personas, que me amaba. También, me llamó hermosa. De manera confidencial, muchas veces firmó “te quiero” en sus cartas y me dijo que ni siquiera tenía una novia y que lo más cercano que le unía a Sagrario era una profunda amistad. Tengo varias pruebas en los dialogos, de que mentía, así como en sus fotografías. Muy pocas veces muestra las manos, lo que revela que es una persona que nunca demuestra sus sentimientos reales y que aboca toda su pasión al trabajo. En ese sentido somos sumamente parecidos. Sin embargo, yo soy una liberal anarquista, budista y librepensadora y él, es un macho tradicional, sumamente constreñido por nacionalismos y otros ismos…al parecer, le irritó seriamente tanto mi preferencia sexual como mi ascendencia

-Vuelvo a preguntarle..de quién es la irresponsabilidad? Cómo es posible que le haya elegido como muso, sabiendo de antemano que no tenía las capacidades para ejercer como tal?

-Un muso no se elige por eso. Puede ser cualquier persona que de repente, nos muestra un ángulo brillante. Un creador es como un joyero, señor juez. Debe saber distinguir de entre un montón de rocas, cuáles son de cuarzo y cuáles, diamantes en bruto. Y eso, lo distingue por un solo brillo, un destello que está entrenado para detectar

-Pasemos a otro tema…sus preguntas de física cuántica?

-Como usted bien sabe, el coma inducido por la sobredosis de barbitúricos, durante mi intento de suicidio, hizo que perdiera una gran parte de mi memoria espacial y necesitara de un repaso. Le pedí que me ayudase a comprender el método de búsqueda por azar Bernoulli. Su actitud fue exactamente la misma, no responder. Aún no comprendo la naturaleza de la relación o, precisamente, qué era lo que esperaba de mí o de qué se trataba. Tan pronto saltaba a un tema como a otro y nunca dejaba de pedirme fotografías pornográficas que jamás le envié. A cambio, dibujé un retrato a lápiz de su rostro e hice un desnudo completo de él mismo y se los envié. No podía llegar a conclusiones, nunca tenía paciencia para responder en ningún sentido y sí, en cambio, una multitud de paredes, expresadas en un cúmulo de vulgaridades indignas de un profesor. No teníamos familiaridad y a mí me molestaba sobradamente su forma de tratarme. Me llamó la atención que le enojase mi condición lésbica y respondiera con toda clase de reacciones fóbicas, que evidentemente, una persona de su aparente nivel cultural no podría padecer..

-Fobias, dice?

-Homofobia, para ser exactos. Y racismo de varias clases

-Pero entonces, por qué continuó la relación?

-Desde que salí del clóset, o más exactamente, desde que me descubrí frente a todo el mundo, decidí que no daría marcha atrás en ello. Sabía que me esperaba incomprensión de muchas clases y que debía tener paciencia con el resto de la gente, comenzando por mis más cercanos y terminando por los recién conocidos. Me prometí tener la paciencia para explicarles que mi situación no era diferente a la situación heterosexual de ellos y a la vez, me prometí romper con el estereotipo de la lesbiana machorra, masculina y posesiva. El profesor Pireo no comprendió nada de ello; sólo se dedicó a atacarme y a herirme de una forma tal, que tuve que alejarme en primera instancia…

-Por qué, entonces, continuó con la relación, insisto?

-Por eso mismo; demostrarle que podía con el asunto y a la vez, lograr cooperación conjunta

-Pero comprende usted a lo que se exponía?

-Absolutamente. Sabía que una vez la racha de racismo pasara, él se daría cuenta de lo que soy; una persona igualmente valiosa. Lamentablemente, se restringió al personaje de macho. En una de nuestras muchas discusiones, le pregunté por el verdadero Pireo. El dijo que necesitaba fingir el personaje, pues el verdadero Pireo era demasiado “débil”. Nunca comprendí claramente a que se refería con ello, a menos que fuese a ser sentimental, de alguna forma. Como sea, es evidente que sólo confiaba en su racionalismo y yo no podía hacerle ver más allá de sus límites.

-Pero entonces, usted se declara inocente?

-No soy culpable, definitivamente. Cayó dentro del ámbito de mi responsabilidad como escritora que usa las emociones propias y ajenas y lo manejé de acuerdo a ello, dentro de mis límites. Además, tengo mucho por qué agradecerle; gracias a él, escribí un poemario en un idioma que no dominaba bien y que los amigos que tengo, de su misma nacionalidad, han admirado mucho. Le hice protagonista en mi principal novela corta y secundario en la larga que estoy escribiendo aún. He escrito cuatro cuentos más, debidos a su trabajo como muso  y sus páginas de poesía –dos cuadernos completos- deben de ser en total cercanas a cien.

Mi crimen consistió en avergonzarme por instantes, de mi propio destino y desestimar mi función como poeta, infinitamente superior ésta a mi capacidad humana. Me había prometido que no lo permitiría otra vez, que no dejaría aparte a Hyde y Jekyll o a Tyler y Jack, por decir algo. Mi crimen consistió en creer que podía comportarme como una persona que puede sentir afecto por otra.

 

(La acusada se refiere a dos clásicos de personalidad múltiple; la historia del dr. Jekyll y Mr. Hyde y Fight Club, con sus correspondientes alter egos del mismo hombre, Jack Moore y Tyler Durden)

 

Ahora, me doy cuenta de que el resto de las personas no sólo esperan sino que exigen esta partición del creador en uno o varios trozos y el castigo por no ceder, es la soledad…

 

-Intenta convencernos de que sus repetidas amenazas de ir a buscarle, de hablar con él, no fueron una prueba de acoso?

-No intento convencerle de nada, señor juez. Efectivamente, preparé y dispuse todo para conocer personalmente al profesor Pireo. El se negó. Y de ahí el batiburrillo de este juicio; se negó a explicarme el por qué. Le dije que podría localizarle, pues después de todo, tengo amigos en su país y una competencia pendiente, incluso –soy motociclista- en una localidad cercana a donde él vive. Insistió en negarse. Y fue entonces cuando publiqué mis cartas en su foro

-Y no considera eso un acoso?

-En absoluto. El tiene todo el derecho de borrarlas y el poder de hacerlo, si le place. Tiene también el de bloquearme e incluso, el de no leerme o tirar todas mis letras a la basura. Su reacción fue insultarme, bloquear el foro y tratarme como se trata a un demente…aprovechando que él sabía mis antecedentes siquiátricos

-Y cómo esperaba que reaccionase?

-Como un ser humano dueño de sí mismo; “No, señora, no le amo. Fue una broma, disculpe usted. Amo a Sagrario y es la única persona que me interesa. Le suplico que se aleje”. Su reacción es absolutamente ridícula, inmadura y sobre todo, extraña. Me desconcertó notablemente, pues cada vez que le atacaron, en el mismo foro, yo le defendí repetidas veces. Incluso, trataron de hacerse pasar por mí; de inmediato le avisé que yo no tenía nada que ver en el asunto y aproveché para insertar una réplica en mi idioma natal. A esa réplica, sucedieron dos mensajes sumamente extraños y contradictorios. En uno, me daba las gracias y me felicitaba por la claridad de la respuesta, con verdadero entusiasmo. En el siguiente, me decía que lo había borrado ya…y que no quería más respuestas de esa clase

-Tengo entendido que usted usaba localismos y advertencias de tipo sexual en esa respuesta

-Jajajajaja! Oh, no me haga reír. No, lo que sí usé fue mi condición lésbica y me parece que eso fue lo que molestó al profesor o a la señorita Sagrario, de quien tengo entendido, tiene el acceso al control del foro. De modo que en realidad, no supe quién me respondió. Sin embargo, cuando mandé mis cartas al foro, se lo advertí, para que tuviese un chance de borrarlas. Incluso ahora, no sé por qué abrió el foro y para qué dejó las cartas. En el fondo, me imagino que le sirven de algo, pues le pintan como un Don Juan que, evidentemente, está muy lejos de ser

-Por qué “evidentemente”?

-No puedo responder a esa pregunta

-Está usted bajo juramento

-Dí mi palabra a Pireo, como amiga, señor Juez. En muchas cosas. Y pasaré por encima de la ley, para protegerle de sus errores

-Es usted leal

-Es un problema, pero lo soy. El es mi muso. Lo que me haya confesado o dicho de forma personal, estoy obligada a guardarlo. Podría invocar el secreto profesional en ello; ni siquiera puedo usarlo como paralelo en mis escritos, por lo menos hasta que haya pasado una buena cantidad de tiempo..digamos unos diez años, mínimo. Es parte del contrato escritor-mus@, un contrato implícito. Él, por su parte, no está obligado a guardar ningún secreto mío, por la simple razón de que yo no los tengo. Mi vida es bien conocida y eso, me pone a cubierto de cualquier intento de maniobra sucia o de chantaje. Por ejemplo, tengo una hija adolescente. Es difícil llegarle con el cuento de que su madre es lesbiana, puesto que la chica lo sabe desde pequeña. Tampoco es fácil decirle “eh, tu madre es una acosadora”, puesto que sabe a la perfección que escribo y que, cuando una persona acepta ser personaje, se atiene a las consecuencias

-Pero entonces, en conclusión, usted admite culpabilidad en unas cosas e inocencia en otras. Y su actitud ha sido la de intentar destruír una reputación!!!

-Se me acusa de eso? Dudo que yo pudiera hacer algo en ese sentido, que el profesor Pireo hace asombrosamente bien, por sí mismo, señor juez. No se esfuerza en mayor sentido que para destruír su propia imagen. Le aseguro que no necesita ayuda para ello. Y lo peor es que cree que nadie puede ayudarle a corregir eso, nadie puede decirle cómo hacerlo mejor y es incapaz de reconocer sus debilidades

-Por qué le dijo que lo amaba? Se dá cuenta de que para alguien que ha elegido ser un ermitaño, eso es un acoso?

-Porque es la verdad. Me parece alguien amable, digno de amarse, es decir. No comprendí su decisión de ser ermitaño porque tampoco me la explicó. Al parecer, le molestaba mucho que yo usase su sentir para mis escritos y para diseñar los personajes que tomé de él…pero él aceptó ser muso. No quería hacer de nuestra amistad una relación real. Y he vivido cerca de la oscuridad más grande que pueda poseer a un ser humano, la demencia misma. Sé que la mejor manera de volverse loco y no salvarse de ello, es fingir demencia, precisamente. Quise intentar aterrizarlo. El se negó, con justificadas razones, imagino. Para mí, el problema principal fue que se negó siempre a hacerme entender esas razones y creo que yo tenía derecho a esa respuesta. Después de todo, he escrito más de 200 páginas por él, sin esperar remuneración de ninguna clase a cambio. Mínimo, creo que tenía derecho a una respuesta

-Pero que no le advirtió él que Sagrario era su íntima amiga y su más cercana?

-Ciertamente. También me dijo que no había mas que cierto grado de intimidad entre ellos y recalcó incluso que no la había de forma física. Yo no habría avanzado hasta donde llegué, de no saber esto. Me enteré que Sagrario era la persona más querida para él, cuando ví las fotos del foro y leí su última carta en éste. En ese momento, comprendí la respuesta….lo que aún no entiendo, fue la forma de darla. Esto se pudo haber resuelto desde un principio y jamás me habría acercado tanto a él. Casi seguramente ni siquiera le habría tomado en cuenta como muso. No suelo cazar científicos; sólo solicito su ayuda. Posiblemente ésta haya sido una de las peores colaboraciones científicas que he tenido…pero fue fructífera en cuanto a creatividad y eso, lo compensa

-Cuál es su estado mental actual?

-He dejado ya los calmantes y estoy en una baja de los antidepresivos. Puedo proporcionarle mis esquemas siquiátricos, si es necesario. Mi grado de producción es sumamente alto, por el momento; cerca de 10 páginas diarias…perdón, esto es necesario?

-Es parte de la evaluación, señora. Y su estado emocional?

-Podría decirle que estoy destrozada, pero eso no es cierto. La creación de historias nuevas es para mí, muchísimo más importante que la respuesta del profesor Pireo. Él jamás me quiso. Dudo que haya tenido una comprensión clara de mi mensaje. Y el llenar páginas es una satisfacción cuasi orgásmica, es mi razón de ser. Uno no puede obligar a nadie a que lo ame. Pero como escritor, puede utilizar cada coma y punto de ese dolor, para crear cosas maravillosas. Y de resultas, el profesor Jristós Pireo, el capitán Clarence Défons, el doctor Ime Antibbes, el tiburón Kuhaimoana y el piloto Kyril Pahlaniuk han surgido todos de la misma persona, de sus aciertos y errores y de sus múltiples contradicciones, lo cual es maravilloso, para mí. Ellos son una idealización de la persona real; qué más puedo pedir? Sólo insisto en saber de qué se me acusa…

-Pireo no pertenece a nadie, señora

-Se equivoca. Pertenece a sí mismo y a Sagrario. Y logré que definiera, frente a todo el mundo, que la amaba a ella y no a mí. Tengo ya mi respuesta. El tiene lo que desea; que yo me aleje de él, definitivamente. Si está mintiendo o no, en realidad, no es mi problema. Yo vivo de hacer historias y cuentos. El me dio material. No quiso darme más. No puedo hacer más

 

(El juez suspira. Revisa unos cuantos papeles)

 

-Eso es todo, señora. Puede retirarse. El jurado deliberará y dictará su inocencia o culpabilidad en este asunto. Personalmente, lamento lo ocurrido entre ustedes dos, por que creo que se pierde colaboración humana en cada rompimiento de esta clase. No puedo darle respuestas sino hasta pasado un tiempo…espero que lo comprenda y no me acose…

-Pierda cuidado, señor juez. Debo regresar a escribir.

 

(Se  levanta la sesión y tanto la acusada como el público salen, mientras el jurado delibera. Ella lo mira, por última vez. El se vé asustado y furioso. En el salón, el reloj dá las doce)

 

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Comentarios:

Escrito por: carontex       05/02/08 02:06
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Hola , por recomendación de un amigo estoy aquí ( Paco )y dispuesto a leerte , cosa que acabo de hacer con resultado muy satisfactorio...seguiré comentando tus historias .

de momento esta primera :

Dejando claro que estas casi tan "colgada" como yo mismo , veo cierta rebeldía ,eso está muy bien y un mejor uso del lenguaje , aún mejor, tengo mucho camino por recorrer , cierto regusto a la gran Dama de la ci/fi Ursula k. y que debería haber empezado desde atrás cosa que haré mañana por que aquí es de noche y mañana trabajo, prometo continuar.

Un saludo.
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