
viendola a traves de el
Fue en la esquina mas concurrida, que le vi., estaba solo continuando la apertura de una zanja que camina desde una avenida adentrándose en una calle, me gusto su manera de picar la tierra y sacar esta con una pala. No me vio, estaba tan absorto en su tarea que no se percato de ese intruso que se hizo a un lado para observarlo y buscar respuestas a una serie de interrogantes que el y la manera de hacer su tarea me producía.
En el rato que lo observé, no vi acercarse a el a ningún capataz o supervisor, y al seguir mi camino me detuve unos segundos para mirar del lado de la avenida buscando algún superior de mi obrero, pero nada. Es casi seguro que lo tuviese, pero por la manera de trabajar, no luce necesario, solo hacia una que otra pausa para tomar agua de un termo de colores que tiene en el lado izquierdo de la zanja y para secarse, con la manga de una de las camisas que lleva para protegerse del calor, el copioso sudor que le corre por el rostro.
Este señor, de unos 40 anos, es seguro que al nacer y en su niñez se le tejiesen planes y proyectos para su vida, se le imaginara alguien importante, con fama o un profesional destacado, a lo mejor un comerciante con fortuna propia, quizás sacerdote o artista o simplemente un político de carrera, pero nadie, absolutamente nadie, lo pensó como un zanjero cuyos implementos de trabajo seria un pico y una pala y que por jornadas de 10 y 12 horas recibiría un pago que bajo ninguna circunstancia le permitiría cubrir las nesecidades básicas de una familia.
Indefectiblemente, el es un pobre mas, lo mas probable es que el no sepa que gracias a los avances de su país no tiene una cobertura de salud, que de seguro el contratista representante de la obra en que trabaja se ha inventado un mecanismo para que este por siempre como trabajador temporero, y que no califique para seguro de vida y mucho menos para una pensión.
Debe vivir en uno de esos barrios creados a la carrera, en terrenos ajenos y allí haber construido su casa, su vivienda, de seguro sin servicios de drenaje ni acceso a agua potable, ni calles, pero esa es su casa, no se la debe a nadie y no importa que se moje, que no tenga terraza o sala de estar, ni biblioteca o salón para oír música, pero es su casa y así le habría garantizado un techo a su mujer e hijos.
El no entiende de divertirse mas allá de la partida de domino con dos potes de romo, que juega con el compadre Mon, el Poli, Juan barbero y de vez en cuando se suma dona Petronila, a la distancia ha oído de irse a un Resort, los cruceros y giras por países ricos que cuestan lo que el se ganaría en dos anos.
Nosotros, desde nuestro cómodo vehiculo, con el aire acondicionado encendido, agazapados como un ladrón que estudia todos los pasos de la persona que ha de atracar, íbamos hilvanando todas estas teorías alrededor de mi abridor de zanjas. Poniendo en su intelecto un manojo de posibilidades que a lo mejor el nunca ha pensado, que quizás no le interesen y mucho menos le atormente, que seria de mis preocupaciones existencialistas al atribuirle a el necesidades condicionadas a las que mi carga cultural me ha llevado a ver como imprescindibles, y que para el sea solo un estorbo, una atadura del alma, una distracción para disfrutar de la vida solo como se nos presenta.
Siddharta, esa maravillosa vida creada por el genio de Herman Hessen, termino una vida de riquezas y posesiones en un trabajo de equiparable categoría a la de mi obrero, sin extrañar las grandes pertenencias del pasado.
Me fui mi obrero quedo allí, hoyando la tierra en aras de un progreso que no le alcanza, fiel a cumplir su jornada, sin necesidad de supervisor, siendo el mismo el garante de su trabajo, independientemente de lo duro, inferior y mal remunerado que este pueda ser considerado, y aquí he venido yo a recrearlo en mi cuarto de estudio, con la música de Serrat, lleno de rejas y lejos de las nesecidades materiales que ya están salvadas