En medio de esta fusión estuvimos y estamos: tan dispuestos al encuentro, como dispuestos a los impedimentos móviles. ¿Que se puede perder si antes no intentamos ganar?
Hace instantes estábamos en una remota estación de servicios de Lobos, sentados, exhaustos, agobiados, cansados y muy decididos. Buscando siempre alternativas, que no nos llevasen al mismo punto del que minutos antes habíamos escapado; y no por delincuentes, quizás por victimas, ingenuos, ilusos, emprendedores... o vaya a saber que somos.
Allí estábamos, detenidos, con frío, y aun guardando un humor extraño, digno de quien aun cree lo que no quiero no creer. Eran ellos y nosotros, el desafío estaba ahí, poder pasar, poder llegar mas no sea a otra ciudad que nos iluminara de la esperanza de llegar, que comenzaba a esfumarse con el tiempo y el cansancio.
El no desistía, ellas tampoco, yo tal vez. Tres horas, pidiendo limosnas cual mendigos, tan solo un tramo de asfalto, el pedazo exacto de ruta para transitarlo. "no", la única respuesta que escuchábamos, una ausencia de razones y humanidad guiaba las acciones de ellos, los transportistas, los que vengaban con otros lo que los agros hacían. Unos intermediarios de la protesta, que no mediaban nada.
¿Que mas da? Sigamos camino, demos la vuelta, regresemos y pensemos, tal vez otra ruta, tal vez otra chance, o un milagro. Cualquier opción era valida, y ninguna descartable; quizás un milagro nos ayudaba. O digamos que... la voluntad, la garra, el motivo feroz anteponiéndose a todo.
Así dimos la vuelta, un nuevo camino que recorrer, nuevas esperanzas y nuevas dudas. San Miguel del Monte, Las Flores, Azul, Olavarria y finalmente...Bolívar. Era el plan perfecto, mas largo, pero distinto. Intentar, estamos perdidos, probemos ganar que no queda nada que perder, agotemos posibilidades, no nos quedemos con ese "no".
Si Alicia vivía en el país de las maravillas, era porque no era Argentina. Y si alguna vez piso nuestra tierra, habrá sido para comprar a mitad de precio (o menos) lo que en aquella "maravilla" costaba mas. ¿Como luchar por los derechos cuando la constitución es usada para destruirlos? Todo esta mal, los agropecuarios, los transportistas, los pequeños comerciantes, los consumidores... todo sigue mal.
No se puede acusar a nadie en medio del circulo vicioso de los paros y los reclamos. Son las 04;17 a.m del 15 de junio del 2008 (día del padre), y se respira un aire como si el país fuera a acabar. Yo escribo y viajo, ya no se bien a donde, ni se si llegare. Y en verdad no busco saberlo, porque es imposible. Solo se que para entender esta crisis argentina, hay que verla de cerca, y ver todas sus caras. Y esta experiencia no tan grata, brindo la posibilidad de saber que nos pasa, a todos.
Vamos camino a Las Flores, y comentaban que allí estaban también deteniendo a transeúntes como nosotros, y aun así vamos, porque esperamos, creemos, que a nosotros puedan dejarnos pasar. ¿O a caso a nadie le importa que 4 jóvenes solo quieran estar en familia?, "la juventud esta perdida" "los jóvenes drogadictos" "los irresponsables" "los todo y nada". Nosotros, los "Los" solo queremos estar en nuestras casas, solo dos días, una comida en familia, un encuentro, un abrazo, el calor del hogar, es todo. Queremos viajar
07:17 am. Ruta 226, estamos a muy cerca de Bolívar. Los ánimos buenos comienzan a rondar este pequeño móvil, digno de ser grande, grande por su potencia y aguante. Los cuatro hablamos, tomamos mates y recordamos a carcajadas lo que horas antes nos provocaba fastidio y tristeza. Se acerca el encuentro, el abrazo, el beso, el asado. Quizás lo mas impactante en imagen sucedió en Azul: Casi un kilómetro de camiones ocupando la ruta, pero quizás fue mejor que todo lo demás, nadie impidió nuestro pasaje.
ME GUARDO DE ESTA TRAVESIA UN ENOJO, UN RECONOCIMIENTO AL CHHOFER Y SU ACOMPAÑANTE, Y SOBRE TODO.... UN GRAN TRIUNFO!!
Lo demás es un pensamiento social que no va a ensuciar mi relato de este viaje casi sin final.
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