Viaje de Alter.

Categoría(s): surrealista

Ante ti, a quien no puedo ocultar mis sentimientos, quiero mentir por una vez y decir que mi corazón nunca ha sido cortado y que cada día mi vida ha sido útil y dichosa.

Ante ti encenderé fuego sacro y veladoras en los altares jurando que mi nombre no ha sido maldito y escribiré de nuevo la historia para que no llores al leerla, reiré hasta reventar tus oídos, para que tu conciencia se corrompa con la mentira, como la pureza de la muerte con los sueños de la vida. Escribiré una carta firmada con todos mis nombres y sellada en todos los países para que te confundas.

Quisiera narrarte aventuras, mas no puedo, mi pluma jamás ha sido  enseñada a contar y solo sabe de sensaciones, por eso suena tonta como la poesía languideciente en sus giros. Es vaga, ociosa, desconoce de que hablar, no ha pisado tierras lejanas ni sabe de hombres famosos o riquezas. No importa.

Cada vez que mi mente vuela lo hace hacia ti que me contemplas invertido y me llamas alter como yo te invoco a ti. Cuando corres a buscarme en mi soledad con el disfraz de sueño o de mujer o como amigo indiferente que solo sabe pensar en sí, queriendo  ser escuchado; como un artista desconocido o como yo.

Trato de ignorarte. Simplemente sonríes entonces y te retiraras un poco. Sabes que volverás a torturarme con tus fantasmas y tus cadenas.

Si pudiera romper todas las palabras que dejé escapar y no permitiera que se estrellasen contra los muros para regresar a mí impregnadas de ecos e ideas que nunca intenté decir; si mis gritos en la soledad no los volviera a oír y mi miedo a la muerte se hubiera despejado dejándome abandonar este cuerpo a la descomposición, si pudiera soltarme de todas esas manos que se aferran a mis ropas... quizá sería libre. Entonces te enfrentaría cara a cara, reiría de tu carcajada llena de sorna, escupiéndote en ese rostro intocable, te mostraría mis yagas para que sufrieras en mi nombre, pues esa yagas no me martirizarían y te podría llamar hermano. Mis palabras no causarían reproches ni serían despreciables a tus oídos No tendría necesidad de ser bueno: la bondad es sólo inacción.

Pero siento que estoy divagando...el aire que me rodea es de vidrio y las palabras que pronuncio se distorsionan volviendo distintas luego de unos días

Es un actor el que me habla y me mira desde el espejo.

Cada vez que vengo a ti olvido lo que ensayé decir y hacer, presiento que conoces cada vuelta que da mi cabeza, no puedo mentirte pues mis palabras suenan a mi verdadero sentir aunque significan otra cosa. Por eso me rindo, aunque quisiera callar no puedo, cuanto más me ordeno callar mas fuertes y profundos son los gritos de mi mente. Estás tan impregnado a mí que los oyes, incluso mejor que yo, su significado está menos oculto para ti. A mi me suenan como una calle transitada donde cada risa pisa la sombra de la agonía, cada paso es un recuerdo y cada confusión es mi confusión. Eso pasa talvez porque que quiero engañarte. Mi pensamiento por tanto está envuelto en una red, mis manos atadas, mi espíritu atrapado como si hubiera caído en un foso camuflado con un espino. Es como si mi lengua malévola se hubiera enredado por querer mentirte.

No puedo quejarme. Esta trampa me gusta, sé que libre soy presa fácil de la verdad y nadie es más cruel que ella, aunque sea tan sencillo burlarla.

Te odio porque en cada uno de mis recuerdos me atormentas y en cada imagen me miras. Tu rostro desconocido me persigue en un laberinto de espejos. Moriré cuando no escuche mas tu voz, , se ha convertido en la mía propia. El tiempo puedo contarlo por los muerto que han quedado. Es tu voz la que me dice cuantos son. Aun cuando no recibo mas cartas sin remitente.. La mano que asesina lo que toco no puede matar esos sonidos dentro de mi cabeza, el ruido no deja huellas que puedan rastrearse, no tengo ningún rostro que borrar. La presencia de tu voz me recuerda que existes. Por eso prefiero reírme de ti, mi maldición. Cantaré himnos en tu nombre y fingiré que no eres mas que un ídolo forjado por la imaginación de las bestias. Trataré incluso calmar las olas de mi pensamiento, sabiendo bien que el esfuerzo es grande e inútil, pues al final reventarán inundándolo todo. Eso es lo que quiero, que se me inunden las entrañas, porque al fin y al cabo estás muerto.

Escríbeme cartas desde la soledad, Alter. Traduce los ruidos de la cifras que hay en tu seno. Mírame con millones de ojos. Ningún día podré separarme de tu piel y mi viaje será un laberinto eterno.

A veces en el camino he encontrado gente, solo son lo que son, olores, sonidos, quemaduras, un espacio ocupado. Posan la vista en alguna parte, por eso sé que viven. Nunca podrán hacerse una pregunta. La mano de nadie no puede tocarlos. A veces capturo su percepción, eso me confunde. Transito con ellos comiendo su historia, bebiendo su ignorante sabiduría. Son un enjambre. Me abandono con ellos a la inercia: Peces ahogados. Ideas incompletas. No poder cambiar. Seguir el viaje.

El elixir del viajero es el abandono, el moverte en el no movimiento donde todo viaja menos tú. La liviandad de plomo de los niños viejos que vienen y te piden lo que nunca les darás, procesiones inmensas de vidas que se cruzan contigo en el reino de la soledad colectiva. Cadáveres que se asoman en los ojos  vacíos de otros. Observar, solo observar, eso es y será  mi viaje.

Devórame ciudad, como te devoro yo, conduce mi vagar por tus entrañas, déjame fermentar en tus licores. Luego déjame partir a donde no exista Alter.

No puedo dejarte porque mi cuerpo físico está donde estás tú. Es por eso que escribo. Dejo mi mano posarse sobre el papel para que el sonido interior se derrame en la tinta, es el único medio que tengo para olvidarte. 

Lee Alter, esta es mi única puerta.

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Comentarios:

Escrito por: clamava       03/10/07 21:20
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Buen punto
Escrito por: veinteanero       19/09/07 16:31
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muy bueno, es lo primero que leo en esta pagina y la verdad que me gustó mucho.
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