Vértice (Séptima parte)

Categoría(s): Novela

Luisa guardó silencio ante la notoria molestia de su hijo. No era necesario seguir insistiendo; era evidente que a Gabriel no le agradaba la presencia de Ignacio ahora que había regresado pero ¿por qué?, ¿Qué sucedía entre ellos que no alcanzaba ella a ver y mucho menos a entender? Se propuso comentarlo con su esposo en cuanto tuviera oportunidad. Algo no muy bueno tendría que estar pasando y ellos, así como ella lo veía, eran posiblemente los únicos que no se daban cuenta. Oyó el automóvil de Gabriel salir y le dio tristeza que no se despidiera de ella.



-      Señora, ¿le pasa algo? – la voz de Aurora, su fiel sirvienta de toda la vida, la sacó de sus pensamientos.
-      ¡Aurora!, ¿de dónde saliste mujer?, no te había visto.
-      Si, Señora, ya me di cuenta. ¿Está usted bien?
-      Si, por supuesto,  ¿por qué me lo preguntas?
-      Pues, por que la vi como se quedó callada y porque la veo muy pálida, Señora, ¿segura que se siente bien?
-      Sí, no tengo nada, gracias.
-      Señora,
-      Dime.
-      En la puerta está el joven Gustavo, me dice que viene con el joven Gabriel; ya le dije que no está pero, me dijo que entonces quería hablar con usted.
-      ¿Conmigo?
-      Si, Señora.



Luisa se quedó pensativa. Jamás había platicado más allá de saludos esporádicos con el amigo de su hijo. No sabía que pudiera ofrecérsele y ciertamente le extrañaba que quisiera hablar con ella.



-      Hazlo pasar a la sala y dile que estoy con él en un momento, por favor.
-      Como usted diga, Señora.



Se dio un rápido retoque ante el espejo de su recámara y fue rápidamente a reunirse con Gustavo. Algo no marchaba bien con su hijo y su mejor amigo podría saber algo.



-      ¡Hola, Gustavo!, ¿a qué debo el gusto de que nos visites?
-      ¡Hola, Señora Laura!, ¿cómo está usted?
-      Bien, Gustavo, bien, ¿y tú?, dime como te va.
-      Bien, Señora, gracias.
-      Me dijo Aurora que venías con mi hijo Gabriel pero que, cuando te dijo que no estaba él, le dijiste que querías hablar conmigo. Te debo confesar que estoy un poco extrañada. ¿Sucede algo malo?
-      Me da mucha pena molestarla pero, precisamente quiero aprovechar que Gabriel no está para poder platicar con usted o con su esposo. Me gustaría preguntarle algo sobre Gabriel, ¿no está muy ocupada?
-      Al contrario, ¡me preocupas! Dejo todo lo que pudiera tener si se trata de cualquiera de mis hijos, por si no lo sabías, Gustavo.
-      Perdone Señora, no pretendo molestar ni mucho menos.
-      No, no, ¡perdóname tú!, es que, no sé porque me preocupa el tono de tu voz.
-      Pues, bueno, no se siquiera si esté bien que se lo diga pero por más que lo he pensado, decidí que lo peor sería que me lo callara.
-      Y ¿me lo quieres contar?
-      Bien, mire Señora, ya hace varias semanas que noto raro a Gabriel. Siempre salíamos cuando menos una o dos veces por semana.
-      Y te extraña que ahora mi hijo esté saliendo menos. Si ya lo he notado pero, Gustavo, ¿crees que esto sea motivo de alarma? Por el contrario, a mi me da gusto que mi hijo esté cambiando para bien. Yo prefiero que esté más tiempo en casa y menos en las fiestas y la pachanga.
-      Si señora, no me mal entienda por favor. Gabriel ciertamente sale menos con todo mundo pero, seguimos viéndonos. No es la poca frecuencia al vernos, son los comentarios que me hace sobre…
-      ¿Sobre qué...? – la voz de Laura se cortó al sentir una opresión en el pecho que parecía que la ahogaba.
-      Sobre… sobre Ignacio, su hijo señora.
-      ¿Sobre Ignacio? – el tono de voz de Laura sonó agresivo y fuerte de tal modo que a Gustavo le dieron ganas de marcharse.
-      Señora, me parece que no debía haber venido. No me gustaría contarle más. Le pido por favor que platique con Gabriel si hay algún problema entre Ignacio y él y probablemente esa sea la mejor manera de solucionar esto.
-      Pero Gustavo, ¿solucionar qué?
-      Señora, me da mucha pena pero me tengo que retirar. Le agradezco mucho que me haya permitido hablar con usted y créame que lo hago porque me interesa Gabriel y porque considero que ustedes son una de las mejores familias que he conocido.



Parecía que a Gustavo le hubieran salido alas. Salió rápidamente de la casa sin permitirle a Laura preguntarle nada. Por más que Laura corrió incluso mientras lo seguía hasta su automóvil, Gustavo se mantuvo impávido y no le dijo nada ya.



Jadi
febrero 2008

Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: Rina       18/02/08 22:27
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Estoy segura de que Laura se encargara de buscar una explicacion al extraño comportamiento de su hijo, asi como ver la manera de que se vuelvan a unir.
Ya extrañaba leer esta historia amigo, sabes que te sigo con mucho entusiasmo
Besos
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Anunciar    -     Publicar poesía
Nuestra red: Dietista online