Valores

Mi nombre es Alfredo, tengo 25 años de edad y en este relato voy a decir por qué lo hice.

Hace mucho tiempo, 19 años para ser exactos, vivía una vida llena de felicidad. Comenzaba la escuela primaria, tenía a mis primeros amiguitos y jugaba con ellos. Mis abuelos, quienes ya no están conmigo en este mundo, me adoraban. Era el motivo por el cual todos sentían ganas de vivir.

Mi familia estaba ubicada en una gran casa en la ciudad de Avellaneda, una de las más grandes de toda la zona sur de la provincia. Allí había un equipo de fútbol llamado “Los invencibles”, donde cada domingo asistíamos a la cancha con mi padre para derramar todo nuestro afecto por el club, mientras mi madre nos preparaba unas galletas para disfrutar después del encuentro. Pasé toda mi infancia en aquel lugar.

En el año 1990 por razones económicas nos tuvimos que mudar de allí. Mi padre había perdido el empleo, y mi madre, que era ama de casa, tuvo que buscarse uno. Al poco tiempo los dos consiguieron ese preciado tesoro que es el trabajar.

Papá había comenzado a trabajar como albañil en obras en construcción y mamá limpiaba casas ajenas por unos pocos pesos.

De mis abuelos, quedaba solo la madre de mi padre, quien en el año 1992 moriría de cáncer a los pulmones. La pobre tenía más arrugas que un pergamino, pero aún así fumaba más que un adolescente en pleno auge por verse bien ante sus amigos. Ella en esos años no nos podía ayudar económicamente, ya que cobraba una pensión por su marido, que casi no le alcanzaba para sustentarse.

Con el correr de los años, escuché pelear a mis padres por detrás de las paredes. Nunca antes había pasado eso, todo era nuevo para mí. La relación entre ellos comenzó a dificultarse cada vez más.

Noté inmediatamente que ya mis padres me hablaban lo mínimo indispensable, y eso que decían, era para pelear conmigo.

Poco a poco me fueron olvidando. Aquellos tiempos hermosos en los que disfrutábamos jugando juntos… habían terminado. Comencé a aislarme de todo y de todos. Caminaba en la noche durante varias cuadras hasta que el cantar de las aves, quienes anunciaban que ya estaba amaneciendo, hacían terminar mi recorrido de pensamientos.

Todos mis sueños se derrumbaban de a poquito.

Al llegar una tarde a casa, encontré mi madre llorando en el living. La abracé con todas mis fuerzas y le pregunté que le pasaba. Mi padre, la había engañado con otra mujer. En mi vida iba a imaginar una cosa así de él, pero lo hizo. El comentario vino de parte de una amiga de mamá, quien la invitó a que lo viera con sus propios ojos.

Era una mujer un tanto mas joven que mamá, rubia, apuesta. Se veían en el barrio de Caballito, donde papá concurría después de su jornada laboral.

La separación entre mis padres nunca se llevó a cabo, no se por qué, pero no lo hicieron.

Vivimos casi cuatro años más así. Ya no era lo mismo. Nunca más fue lo mismo.

Mamá comenzó a tomar pastillas para los nervios. Al parecer, tomaba a escondidas más de lo indicado por el médico. Su mente, cada vez más débil, se había convertido en el peor enemigo de ella. Dos años mas tarde, y por decisión del médico que la trataba, la internaron en el hospital psiquiátrico mas cercano.

Por su parte, mi padre ya no estaba mas con aquella joven mujer, y había encontrado un nuevo pasatiempos… el alcohol. Esa familia si que era viciosa. El año pasado, en una de esas caminatas nocturnas mías, me enteré por intermedio de un vecino, que a mi padre lo había asesinado en la puerta del bar “Cacho´s”.

Mi vida estaba acabada, todos esos sueños… todo el afecto que había recibido… jamás hubiera pensado que iba a terminar así.

Es increíble ver cómo se destruyen las familias en todo el mundo por no poseer los valores principales que deben tener todos los seres humanos: Amor, unión, esperanza y por sobre todas las cosas adorar la vida.

Ahora me toca a mí, acá estoy, sentado en el banquillo frente a la gran puerta que nos lleva al paraíso, esperando una decisión. La decisión que me de una segunda oportunidad, la logre que con esfuerzo pueda cambiar mi vida. La que me deje sanar los errores del pasado y pensar en un futuro mejor. Acá estoy… esperando… la decisión de Dios.

 

-         ¡Doctor! ¡Doctor!

-         ¿Qué pasa?

-         El paciente Alfredo Gómez…el que se cortó las venas… y estaba en coma hace 4 meses…

-         ¿Qué tiene? ¿Qué pasó?

-         ¡Despertó!

 

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Comentarios:

Escrito por: crizangel       09/09/07 20:44
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Me encanta, me tienes sorprendida, eres talentoso en la descripcion. El final maravilloso, a leguas se nota el talento desbordandose por tus letras.
Magnifico en verdad, me ha gustado mucho.
Un abrazo, querido amigo.
Escrito por: daniel6669       02/09/07 07:43
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sabes manejar muy bien el dialogo, atrévete con una historia larga, escribe tu primer libro. animate. puede ser como el diablo en las colinas de cesaro pavese.
Escrito por: daniel6669       02/09/07 07:37
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hermano, esta muy bien tu relato surealista, pero dale magia magia, perdona que te lo diga, dale esa magia que tu sabes que la tienes
Escrito por: emanuelking       31/08/07 00:29
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Luego de escribir mi comentario leí los del resto y la verdad que le llegas a la gente, admito que tenés ese don, y me incluyo entre la "gente"... Pero lo que veo es que cosas como estas se leen, ven, escuchan, todos los días, pero como bien lo dice tu cuento, si los valores no están y las ganas tampoco, nadie va a cambiar aunque lea algo tan profundo como esto...
PD te queda bien KING
Escrito por: emanuelking       31/08/07 00:23
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Muy bueno, pero por qué todos tus cuento terminan de la misma manera, los lectores necesitamos un poco más de información de los fineles, porque por eso somos lectores, porque queremos leer que pasa...
Y para cuando el de la bici, y el otro de los pibes que estaban en la casa con la madre y que se yo que pasaba...
Saludos
Escrito por: BrunoDeLeo       30/08/07 14:55
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Me encantó.
Simple, pero muy descriptivo. Corto, pero muy profundo. Triste, pero con final feliz.
Realmente se puede ver como vas mejorando, no deténgaste.
Escrito por: Hugo_Alberto       29/08/07 03:14
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Como puede derrumbarse todo por una mala desición no?
Esto me lleva a una reflexión: muchas veces hay que dejar de lado las satisfacciones personales por el amor hacia los demas...especialmente a sus hijos!
Ellos son, como en el caso de tu relato,los únicos perjudicados.
Me llegó tu historia y creo que uno no debe repetir los errores de los demas. No siempre se tiene una segunda oportunidad.
Un abrazo
Hugo
Escrito por: Katt       28/08/07 20:56
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Realmente linda. Lo importante de todo esto es darse cuenta que los valores son la base sólida àra no dejarse caer y seguir con paso firme. De los errores se aprende aunque algunos es preferible simplemente evitarlos. La desunión de las familias por dinero es terrible pero lamentablemente se origina en que no hubo comprensión ni el apoyo necesario. Un relato muy sentido. Me gustó mucho. Felicidades!
Escrito por: Jorgelina       28/08/07 16:13
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Tu historia cuenta y demuestra una gran verdad, hay familias que por la falta de valores se pierden de vivir una gran vida!! La vida de unión, de felicidad, de contensión y un montón de cosas más que son maravillosas y valen la pena aprovecharlas al máximo!

FASCINANTE HISTORIA!!
Te mando un besote gigante...
Escrito por: Marianne       28/08/07 04:21
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Hacia mucho que no leía algo así!! Lograste unír en un relato la desesperanza y la esperanza, el sufrimiento y la alegría.
Lamentablemente hay muchas familias que se desmoronan por problemas de dinero y otras cosas, pero me parece genial que puedas mostrarlo así.

Creo que te conozco y sé que en vos pesan mucho esos valores!

Yo tmb te quiero mucho!
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