Escritor: Bea
Públicado: 16/04/2008

Valorar cuando se pierde es cualidad de los humanos

Categoría(s): Cuento

Él recordaba los momentos que pasaba con sus amigos, hermanos, familiares e incluso  alguna pajarilla que tuvo de novia.

No podía creer que hiciera tan poco tiempo desde que los separaron. De un día para otro lo sacaron de su hábitat y lo enjaularon.

Tan solo hacía dos días del “secuestro”, pero se le había hecho una eternidad. Ya echaba de menos hasta el aroma de su árbol favorito, el cantar de sus amigos jilgueros, el color de su flor favorita, e incluso añoraba su peor enemigo. Echaba de menos cosas tan insignificantes que, mientras vivía allí, no se había dado cuenta ni que estaban.

Estar allí encerrado lo deprimía y le ponía triste. Lo único que veía era a una niña que a veces le daba de comer entre los barrotes.

Una noche soñó que la niña que le cuidaba se había dejado la ventana abierta. Echó a volar muy alto, tan alto que podía apreciar el olor de las nubes y degustaba el placer de la libertad. Sobrevolando un camino, encontró  un viejo amigo suyo que le pudo explicar que su familia había cambiado de bosque.

El pájaro no se lo creía y fue al bosque, pero en vez de su hermoso bosque, encontró un edificio de pisos adosados con piscina. En el suelo divisó una pequeña pluma que pudo reconocer enseguida: era de su hija.

No se podía creer lo que estaba ocurriendo; en tan sólo tres días había sido imposible talar miles de árboles y construir todo eso.

Después de mucho pensar, fue al bosque donde le había indicado su viejo amigo.

No estaba muy lejos del antiguo hogar, es mas, parecía acogedor.

Se adentró en aquel mar de recuerdos. Le costó bastante encontrar a su familia.

Es comprensible, puesto que se habían instalado todas las familias supervivientes a la masacre (que eran casi todas), en un bosque la mitad de pequeño.

Al  principio temía que su familia no hubiera sobrevivido, pero en cuanto se paró a pensar, no creyó posible lo imposible.

Al fin reconoció una voz que le arrancó una sonrisa. Era la voz de su hija.

Voló intensamente hacia aquel árbol y se llevó la sorpresa más grande se su vida:  vio cómo su mejor amigo besaba a la que era su esposa. Se le cayó el alma a los pies.

Cuando su mujer se percató de su presencia, sintió muchas emociones al mismo tiempo; entre ellas alegría y culpabilidad.

Se acercó a él y le dio una abrazo, posiblemente, el gran abrazo de su vida.

Le contó que había estado años esperándole, pero como no llegaba, decidió buscar a alguien que le protegiera y cuidara de su hija haciendo el papel de padre.

El corazón se quedó sin ganas de latir cuando oyó a su hija diciendo papá, y al girarse comprobar que no se refería a él.

Decidió huir, lejos de allí, para poder olvidar todo respecto a su pasado.

No comía y no tenía ganas de nada. Volaba cabizbajo a ras de suelo, tragando en polvo de los caminos, pero eso no le importaba.

Casi muere de sed en diversas ocasiones, hasta que no pudo más. Cayó rendido en un campo de golf.

Por suerte, una niña lo encontró y lo alimentó. Cuidó bien de él, pero le sorprendía su carácter. Nunca lo había oído cantar desde que lo recogió de aquel campo.

El pájaro era arisco y no se podía meter la mano en su jaula. La niña llevaba cicatrices por las manos y por los brazos, pero ella insistía en darle cariño.

Se despertó aturdido de un sueño que tuvo la sensación de haber vivido.

No podía tenerse en pie, estaba muy enfermo y no comía ni bebía y echaba de menos a alguien que no recordaba.

Pensaba en el sueño una y otra vez, hasta que logró recordar: echaba de menos a la pajarita del sueño, puesto que ese sueño era su pasado.

Hizo lo que pudo para olvidarlo, pero fue muy importante para él toda su historia, y cada noche soñaba con lo mismo. Pero por la mañana, no era más que un sueño.

Por fin se dio cuenta de lo que esa niña hacía por él, pero por desgracia, ya era tarde. Hizo su último esfuerzo para piar agradeciendo a la niña todo lo que había hecho por él. Aquel último suspiro fue para ella.

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Comentarios:

Escrito por: Anitta       18/04/08 08:35
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Oh! que bunic! nos vemos guapa.
tQm
Escrito por: omenia       16/04/08 17:46
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Las jaulas, aunque sean de oro, jaulas son. La niña le quiso dar amor, pero le quitó la vida al enjaularlo, a veces no nos damos cuenta del error que cometemos al querer tener sólo para nosotros a alguien, ya sea humano o animal, nos olvidamos del propio sentimiento de aquellos.
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