Telesforo Barquero
Delgados, apesadumbrados ojos
Emitían destellos de tristeza y rencor, mi poca visión impedía definir aquellas dos criaturas fundidas por la bruma en una sola
Acompañados por un chillido continuo de aflicción
Dos ojos desorbitados descollaban sobre aquél labrado rostro, aruñado por la mano de la vida, por los golpes del camino
Delgada, cadavérica
Levantó su mano y definí entre sus brazos a un diminuto ser, que buscaba entre los huesos y harapos malolientes la teta de donde comer. Chillaba -no lloraba- el hambre no le dejaba definir aquél grito, aquélla súplica, aquél lamento..
La sucia y enflaquecida mano golpeteó de nuevo el vidrio de mi vehículo y una mirada hacia el pequeño me reveló qué era lo que quería. Una moneda en el piso de mi camioneta fue lo único que encontré, fue lo único que le di
Los insultos de los conductores y la luz verde me indicaron que debía continuar, por el espejo dos cabezas se perdieron entre los centenares de coches y la húmeda brisa
Pasaron los días, días de eternas y sordas horas
La calle me obligó a pasar por aquél monótono trayecto, lloviznaba, la tarde sollozaba, el ocaso bordeaba el final del día. A un lado de la carretera la olvidada figura, dormitaba, meditaba de cuclillas
Abrazada a una señal de alto y a sus ropajes de basura. Lúgubre silueta
que avistaba con odio el mundo que la veía
Aferrada a un tubo y a un cerillo, inhalaba con demencia su mortal bocanada
A su lado, un menudo bulto
Bombardeado por la lluvia, cobijado por el frío
Olvidado por la vida
|
Imprimir |
Enviar historia |
