Una vida en dos segundos…

 

Telesforo Barquero

 
Un ligero golpeteo hizo que me detuviera totalmente…Tras sortear la imprudencia de un conductor que desde varios kilómetros trataba de adelantarme. El semáforo en rojo no le impidió que su carro atravesara la intersección, y una lluvia de insultos y pitoretas  inundó la calle… Eran casi las seis de la tarde y la niebla cobijaba el ambiente…El golpeteo volvió… Y casi mecánicamente miré de reojo el retrovisor; una silueta con dos cabezas emergió entre la selva de vehículos.


Delgados, apesadumbrados ojos… Emitían destellos de tristeza y rencor, mi poca visión impedía definir aquellas dos criaturas fundidas por la bruma en una sola…Acompañados por un chillido continuo de aflicción…

Dos ojos desorbitados descollaban sobre aquél labrado rostro, aruñado por la mano de la vida, por los golpes del camino…Delgada, cadavérica… Levantó su mano y definí  entre sus brazos a un diminuto ser, que buscaba entre los huesos y harapos malolientes la teta de donde comer. Chillaba -no lloraba- el hambre no le dejaba definir aquél grito, aquélla súplica, aquél lamento..

La sucia y enflaquecida mano golpeteó de nuevo el vidrio de mi vehículo y una mirada hacia el pequeño me reveló qué era lo que quería. Una moneda en el piso de mi camioneta fue lo único que encontré, fue lo único que le di…Los insultos de los conductores y la luz verde me indicaron que debía continuar, por el espejo dos cabezas se perdieron entre los centenares de coches y la húmeda brisa…

Pasaron los días, días de eternas y sordas horas… La calle me obligó a pasar por aquél monótono trayecto, lloviznaba, la tarde sollozaba, el ocaso bordeaba el final del día. A un lado de la carretera la olvidada figura, dormitaba, meditaba de cuclillas… Abrazada a una señal de alto y a sus ropajes de basura.  Lúgubre silueta… que avistaba con odio el mundo que la veía… Aferrada a un tubo y a un cerillo, inhalaba con demencia su mortal bocanada…  A su lado, un menudo bulto… Bombardeado por la lluvia, cobijado por el frío… Olvidado por la vida…

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Comentarios:

Escrito por: minerva       02/06/08 00:04
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Benditos los ojos del escritor que se detienen con interés en éstos instantes cuando todos van a prisa, ojalá pudieramos no sólo ver, tal vez deberíamos ir un poco más allá del deber, y digo más allá porque no todo se soluciona con una moneda.
Tu historia es un caso de los que ocurren todos los días, pero descrito con mucha habilidad.
Escrito por: rotko       11/05/08 02:17
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muy bien señor de los Tres Ríos!!!!!
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Escrito por: Pamy       10/05/08 07:32
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un Trabajo excelente amigo!
Un placer haber leido semejante obra!
Páginas: 1

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