Mirando desde la ventana, su cuerpo iba perdiendo el peso. Vestía con su siempre sacon de lana y los guantes de Beatriz.
Un cielo oscuro sin nubes lo divizaba desde lejos por donde él se iba trasladando lentamente hasta sus memorias. hacia las gradas de su antiguo hogar viendose un niño, sentado con las canicas que su amigo le había regalado. El cielo desde la mirada del niño, estaba sin nubes y tan gris que se divertía haciendo formas con el pensamiento, creaba elefantes milenarios, aves enormes...
Un día pensó que él tenía la cualidad de curar toda enfermedad, y no fue solo cosa de haberlo pensado y ya, no, había que pasar al momento en que su gran amigo se accidento y él al posar sus manos sobre la pierna ensangrentada hizo que en un segundo milagroso se cicatrizára sin rastro de herida. Se quedaron asombrados, mirándose uno al otro. Luego vio al perro sentado en el piso mientras la madre decía que el animal ya no apetecía comer y que se cansaba al caminar, ya tiene más de ocho años decía Beatriz, su hermana que habiendo pasado más de cuarenta años, todavia no podía entenderla.
se acercó puso sus manitas sobre el lomo agitado del perro y el animalito gravido empezo a parpadear, luego de pronto se levantó y salio al jardin. Nadie explico nada, nadie dijo nada.
Entonces el niño decidió salir a las calles a curar, pero la muerte intransigente lo hizo detenderse contra un bloque de hierro, hubo un accidente en la utopista donde perecieron dos personas, nada pudo hacer, las personas mayores le pedian que se fuera... el niño veia sus manos tratando de explicarse pero lo único que veia eran las gotas de sus lágrimas que se deslizaban de sus ojos.
sentado en su mecedora ve un cielo gris y sin nubes, Beatriz se iba acercando y lo miraba desde un angulo distante, la hermana que lo considera un extraño es presa de una terrible enfermedad, lo miraba con cierta ternura ahora que ella estaba a un paso corto hacia lo desconocido y lo miraba mientras se iba acercando poco a poco. Él tiene en el alma la sensacion de poder ayudarla, entonces al estirar sus manos Beatriz se percata del gesto y unas lágrimas terribles escapan de ella.
cruzaron sus manos y la ventana se cerró con un aire misterioso.
El hogar del niño tuvo una gran migracion, cada uno tomó un camino distinto, la madre con sus maletas desapareció, solo quedaron él y Beatriz. Cuando ella se dio cuenta de la realidad el niño empezaba a crecer, de una manera muy distinta; paraba siempre sentado en un rincon, ella nunca lo vio llorar, él nunca decía más de cinco palabras, siempre estaba serio, nunca reia.
Ella no quiso ayudarlo, el niño se sentaba en una sillecita y dibujaba sobre su cuaderno, hasta cuando se iba a dormir. asi pasaron muchos años. Un día quiso viajar y se preparó para salir al mundo pero Beatriz le explico que era muy riesgoso y que mejor sería que se quedara para hacer más estrellitas en el papel de su cuaderno, pues con más estrellitas podría salir al mundo y con ese juego de Beatriz, el niño paso toda la vida haciendo sobre cualquier superficie estrellitas plateadas.
Pero un día el niño tenía en los ojos el cansancio natural de una vida fatigada. Beatriz ya no podía moverse muy bien, en la memoria de él había quedado muy lejos la idea de querer curar a las personas de toda enfermedad, pero sabía que Beatriz lo requería con urgencia, por eso al cruzar las manos entre ellos Beatriz recobró un aliento nuevo y vital, como si sus huesos estuvieran llenos de una sangre divina.
El cuarto de él estaba repleto de estrellas, hasta las cortinas expresaban esa sensacion de querer tomar el viaje, tuvo que pasar cuarenta y siete años para que el viejo niño viajara sin retorno al jardin de lo soñado.
Beatriz entendió que el viaje fue la única explicacion que él le había dejado sobre su exixtencia.
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