


| Escritor: | JosefinaFuensan |
| Públicado: | 17/03/2008 |
UNA TARDE DE TOROS
El sol en lo alto del cielo mira entre curioso y embelesado, en le suelo, en el anillo de arena, los mozos adecentan y riegan el escenario de dolor, sangre y muerte, y la gran tarde se aproxima!.
En los corrales de la plaza se oyen mugidos de los morlacos, inocentes y ajenos a su suerte prefijada de antemano por quienes se creen dueños del mundo y sus pertenencias, últimos momentos solitarios y tristes separados de sus compañeros de tienta, huéspedes involuntarios de los rediles de muerte.
Han sido sorteados, asignados a los que desafiaran en batalla desigual de lucha y sangre, en la que ellos llevaran la peor parte.
La cruel fiesta dará comienzo en breve, en ella unos pocos se divertirán con el sufrimiento de los bovinos y otros expondrán absurdamente sus vidas en busca de triunfos y fama. Se enfrentaran a unos animales regios, fieros y poderosos, pero indefensos fuera de su habita natural, solo podrán defenderse de su cruel destino fijado de antemano.
La hora ha llegado, el publico sediento de morboso placer llena las gradas, los parcos y la barrera, extiende sus mantones, las señoras lucen orgullosas sus mantillas blancas, pasodobles resuenan en el ambiente al son de los clarines de las trompetas de la orquesta, todo es risas, alegría y jolgorio, un inmenso griterío de las voces exasperadas y anhelante de que comience el macabro espectáculo. el ambiente frívolo y festivo recuerda los torneos romanos de gladiadores y cristianos, pidiendo sangre y muerte.
El reloj da las fatídicas campanas del comienzo del festejo, en la arena aparecen caballos engalanados montados por jinetes vestidos con extraños atavíos, les siguen los toreros con sus trajes de luces, bordados de oro y plata, luciendo sus bellísimos capotes de paseo, suenan los cascabeles de las mulillas que retiraran los becerros ya sacrificados, espectáculo de luz y color, en sus mentes la esperanza de una gloriosa tarde de triunfo y en sus corazones el secreto temor del peligro, el miedo oculto al feroz enfrentamiento.
El retumbe de los tambores anuncia la salida del primer toro, se llama Molinero, pesa 540 kilos es negro azabache y comentan los entendidos es un toro de estampa, grande, hermoso y majestuoso en su especie.
El animal sale de su oscuro callejón, mira y no ve, extraña el lugar y el ambiente, embiste de juego al primer capote de grana y oro que se le pone por delante, no sabe que se enfrenta a un ambiente hostil, a un juicio sin juez ni jurado que ya ha decidido su muerte, ¿qué mal ha hecho?, solo nacer toro bravo, raza pura y digna, estirpe de grandes becerros de lidia.
Todo son comentarios, unos sin saber, si tiene el cuerno partido, si cojea o es demasiado feo, otros mas entendidos opinan de cómo se debe torear según sus condiciones, todos hablan sin parar, miran, opinan, protestan, pero el verdadero artífice que se juega la vida en el redondel se halla solo ante el peligro, se le pide mas, se le exige acercarse, entregarse a una faena peligrosa.
El toro mira a su alrededor, con sus patas hecha la arena hacia atrás y da resoplidos, los capotes se acercan, le llaman la atención y embiste contra ellos con curiosidad, como si de un juego se tratase.
Es arrastrado a los picadores que con sus picas le hunden una y otra vez en su espalda desnuda ¡que dolor! esto ya no es un juego, busca de nuevo los capotes ahora para defenderse y vengarse, pero pronto nota de nuevo los crueles pinchonazos de las banderillas, que par tras par son introducidas en su lomo con un dolor lacerante y agudo, la sangre reboza y cae, sus fuerzas se desvanecen, flaquean, se arroja al capote buscando repuesta, auxilio o amparo a su tormento, pero este no acaba, los aplausos inundan el recinto, los gritos, las risas ....su dolor pasa desapercibido, es solo un animal.....
De frente ante el ve un hombre que le mira fijamente, parado le observa, en su mano tiene una reluciente espada, arranca hacia él esperando defenderse de tan ignominioso trato, pero ¡cruel realidad! no es el quien ataca sino el atacado, la punzante hoja afilada atraviesa segura y certera su corazón, se tambalea en el ultimo soplo de vida, pero al fin cae sin remisión, la sentencia esta consumada, todos habían decidido su muerte y esta se ha cumplido.
Su cuerpo inerte yace en la arena, ¡ha sido una buena faena!.
El toro que nació libre entre los romeros de los montes y la luz de la luna, que bebía el agua fresca del riachuelo, que corría con sus compañeros por el extenso campo, a llegado a su final, su destino se ha cumplido, nacer, engordar y morir.
Pobre cuadrúpedo que nace con un destino prefijado por los hombres solo por el placer de ver un espectáculo de luces, música, de alcanzar una fama y un triunfo a costa del dolor y el sufrimiento.
Sangre y dolor
música y aplausos
arena y sol.
Tarde de triunfos
esperanza y temor
miedos ocultos
testimonio de valor
Tarde de toros
tarde de color
éxitos y fracasos
triunfos y palmas
victoria, gloria y fama
de muerte impregnada.
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