Esta tarde, me dispuse a caminar por el sendero.
Fue raro, porque durante el paseo, no pasaba nadie por el camino.
Hasta que al fín, un hombre a pocos metros se dirigía hacia mi, desde lejos no podía distinguirlo bien, pero cuando estuvo cerca, me di cuenta....de que no era un hombre normal....
Su piel era muy pálida, tan pálida, que una persona lo confundiría con la misma nieve, sus ojos marrones miel, su pelo corto y un color rojizo.
Se acercó a mi, yo estaba asustado, pero al mismo tiempo asombrado por su caracter físico, con una voz rasposa y rara, me dijo:
-Buenas tardes, señor.
-Hola....¿quién es usted, a caso, es usted nuevo en el pueblo?.
-Si le digo quién soy...no me creería jamás.
-¿Por qué piensa eso?, vamos, dígame quién es usted.
-Bueno....yo soy un demonio....para decir en cierta manera.
Me quedé asombrado por la contestasión del hombre, y le dije:
-Usted no es un demonio, ya dígame la verdad.
-Soy un demonio.....me gustaría hablar un rato con usted, pasar una tarde hablando...me siento muy solitario.
Yo, extrañado, no me negé y pasamos una larga tarde juntos, el demonio me contó su historia, me daba cuenta de que era muy solitario...
Ya al anochecer, me había alegrado haber tenido esa charla con ese extraño ser, y me dijo:
-Bueno...ya es hora de irme, algún día nos volveremos a ver, fue un gusto haber hablado con usted.
-A mí también me alegra, espero volver a verlo algún día.
-Muy bien, adiós.
-Adiós.
Luego de ese día, no volví a ver nunca más al demonio...bueno, no parecía un demonio, parecía una persona común y corriente, pero de algo estoy seguro, me alegro mucho de haber tenído esa charla con ese extraño espectro.
|
Imprimir |
Enviar historia |
