Una suplica para Ramón

Categoría(s): Drama, Suspenso
-Debió ser el Diablo que pasaba por aquí, últimamente pasa por aquí seguido- No recordaba haber pasado por esta carretera sin ver algún accidente horrible, desde hacia 5 meses que recorría este camino dos veces por semana ya pasada la puesta de sol, cada vez era igual de temible. Era una recta de 72Km desde Miguel Auza hasta Río Grande generalmente desolada, era conocida por su alto índice de accidentes, transitarla daría terror hasta el mas ignorante de este hecho o al mas valiente, un camino de cuento de terror, pensarías que en cualquier momento pudieran salir unos bandoleros desalmados o un hombre lobo, da igual de entre las sombras de la noche. Y aunque Ramón ya había presenciado varios accidentes desde todo este tiempo, no había sufrido ningún contratiempo ni llegado tarde a una entrega. Era un hombre precavido, ya llegaba a los 60 firme y fuerte como el plomo, aunque los estragos de la edad y los vicios de 50 años lo delataban, su mujer llevaba sus 35 años de matrimonio insistiéndole que dejara el cigarrito y mas ahora que la tos no lo dejaba en paz, pero él con la astucia del ranchero mexicano contestaba siempre lo mismo; ”la que con tos entienda, tiene buena rienda”[1], en tono de bromita que a ella siempre hacia sonreír. En verdad era un hombre encantador, a pesar de su crianza rural, con un padre machista y una madre que vivió en sumisión hasta el día que su 9º hijo le arrebató la vida inocentemente al nacer, que hecho puede ser mas equilibrado e infalible de la naturaleza que este. De su padre no heredo la crueldad o el alcoholismo en realidad solo su amor a la tierra y su dedicación al trabajo.

Esta dedicación le hacia ir y venir por Zacatecas de norte a sur y de este a oeste en entregas de todo tipo, muebles, artículos para el hogar, materiales industriales o químicos, productos perecederos, de todo, Ramón era el chofer mas experimentado de la compañía era querido además por su antigüedad en la empresa por ser siempre servicial y honesto, cosa que le valió el reconocimiento como autoridad en su pueblo y sus colegas. Esta noche Ramón sin embargo, iba retrasado, tenia que entregar un flete de costales de arroz en Río Grande, desde las siete de la tarde, generalmente es un conductor prudente que siempre respeta los limites de velocidad, y digo generalmente porque en ocasiones como esta, las prioridades cambian.

Diciembre no es precisamente época de lluvias, pero se soltó un aguacero que le nublaba la visibilidad aun con los limpiadores a todo lo que da. Hiba bien abrigadito y frío no tenia, pero ver las copas de los árboles le estremeció el pellejo. – Mira nomás, el aironazo que esta haciendo, apa nochecita pa’ salir, ni modo la papa es la papa-.

Unos cinco kilómetros mas delante lo que le esperaba a Ramón no era algo que el no había ya vivido, en tantos años de carrera se había encontrado con toda clase de accidentes automovilísticos, desde atropellados, desbarrancados, decapitados hasta un avionazo en una carretera de Sinaloa que le toco ver a unos 2km de distancia. Sin embargo esta vez seria diferente, vio el choque ya demasiado cerca, un sedan rojo volteado en medio de la carretera y la pericia de Ramón una vez más fue puesta a prueba, apenas se freno derrapando de lado en dirección al coche volteado.

En cuanto sintió el trailer inmóvil, abrió los ojos, no le dio tiempo de recuperarse del susto al ver ante él una mujer colgada de cabeza en el asiento del conductor, se bajo rápidamente, corrió hacia ella rompiendo la ventana del copiloto de una patada.

-          Señora, ¿señora me escucha? ¿Esta bien?- solo respondieron gemidos
-          La voy a sacar de aquí, voy a llamar a los federales para que venga una ambulancia, no se preocupe va a estar usted bien.
-          Saqueme de aquí, se lo suplico, mi brazo…

Ramón desesperado intento safarla pero el seguro del cinturón de seguridad estaba atorado, la mujer lloraba, exigiéndole que la ayudara implorándole y volviéndole a exigir. Fue de vuelta al camión cuando vio el otro coche desecho en el barranco, se acerco para ver si había algún sobreviviente, pero solo encontró otra mujer a unos metros del automóvil, y ya estaba muerta. La recorrió unos metros mas del auto y puso su chamarra sobre su rostro, después corrió por la navaja que tenia en la guantera y vio la pistola, la tomó, pensó que si era demasiando complicado cortar el cinto con un balazo al seguro, era suficiente para librarla, no desconfiaba de su puntería y la mujer no tendría otra opción mas que hacer lo mismo.

-          Déjeme ayudarla voy a pasar por debajo de usted para tratar de cortar
-          ¡Por favor, por favor ayúdeme, sáqueme!

Había dejado de llover, ya hacia rato, la luna iluminaba la noche con su luz de plata, y Ramón vio un caminito de un liquido que no era agua, su olfato se lo confirmo. Mas que un camino era un charco que se extendía hasta el borde de la carretera. Corrió al trailer ahora por el extintor, cuando lo consiguió se apresuró de nuevo al coche fuera del camino, pero los gritos de la mujer lo hicieron cambiar de dirección en torno a ella.

-          ¡Que le pasa! ¡Porque se va y me deja así! ¡Sáqueme!, ¡tenga piedad!
-          Señora ya viene la ayuda no desespere, la voy a tratar de sacar de nuevo, ¡la voy a sacar!
Lo intento una tercera vez, pero sus manos ya no son tan fuertes, aunque su corazón lo es, la verdad era que la mujer tenia una de sus piernas prensadas desde la rodilla y el solo no seria capaz de sacarla de ahí, no se escuchaba ni un sonido, ni un coyote, ni una ambulancia, ni una patrulla, solo los gritos histéricos de la mujer implorando, pidiendo, exigiendo ayuda…

Un estruendo de sonido, color y olor, estremeció a Ramón, sabia que si no sacaba esta mujer de aquí moriría quemada, el automóvil desbarrancado ya estaba en llamas y era cuestión de segundos antes que llegaran hasta aquí. La mujer se dio cuenta de esto también, y en un momento catastrófico, le imploraba otra vez de la forma más humilde, más desgarradora, como quien no quiere morir quemado.

-          Señor, yo se que no me puede sacar de aquí, ahora es muy tarde, el fuego llegara hasta aquí, y no tengo oportunidad ¡moriré quemada!
-          La sacare – Resuelto, se introdujo de nuevo al coche, pero ella lo paro.
-          ¡No hay tiempo no se da cuenta!, tiene un revolver en el pantalón, dispáreme, ¡máteme!, he de morir de todas formas, no me deje morir así, quemada, consumida por el dolor y el olor de mi propio cuerpo ardiendo.
-          ¿Que dice?...yo no puedo hacer eso, le arrancare la pierna si es necesaria pero no morirá.

Otro estruendo y Ramón jalo, jalo con toda su alma y todas sus fuerzas, consiguiendo el mismo resultado. La mujer lloraba desesperadamente sin dejar de implorar.

-          Tiene la oportunidad de salvarme, de no dejarme morir así, ¿dejaría morir así a sus hijos, a su esposa?

Estas palabras, resonaron en Ramón como las palabras del diablo en una pesadilla, su desesperación era la misma que la de la mujer ante el, atrapada, desesperada, nunca esta palabra había sido mas idónea. Vio como el fuego llegaba al automóvil sedan, tomo la pistola, y viéndola a los ojos le dijo: - Dios me perdone-, ella solo musito un gracias, el gracias mas sincero que ella había dicho y que el había recibido. Se aventó del otro lado del camino y vio como todo se volvía escombros entre llamas, la explosión alcanzo hasta su camión, pero esto no le perturbó, Ramón ya estaba en otro lugar.

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Comentarios:

Escrito por: guadalupe40       17/02/08 15:17
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Muy buen relato manteniendo la atención del lector hasta el final. Guadalupe
Escrito por: Rina       18/12/07 04:20
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Interesantisima historia, buena trama y ese toque de suspence que le das solo aumenta la emocion para los que te leen
Te sigo
Besos
Escrito por: ClemenRock       17/12/07 16:32
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Muy buena, en tu línea por lo que veo. Además con moraleja incluida al estilo fábula para aconsejar y enseñar.
Escrito por: nemesis       16/12/07 21:50
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Interesante historia, me gusto mucho, muy elabora, no le quitaria ni una coma..
Escrito por: Discipulo       15/12/07 06:22
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Exquisita historia señorita carbohidrato acaramelado, digo, Gaaalleta.
Me acerqué a la pantalla en los ultimos parrafos para leer mejor la historia de suspenso.
Manejas de manera especial este genero de espectacion en el publico. Te felicito.
Sabes, lei tu comentario en el foro sobre la navidad y sospecho que no eres catolica.
Un beso sincero señorita dulce crujiente, digo Gaaalleta.
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