


| Escritor: | rodia |
| Públicado: | 30/10/2007 |
Como cualquier otro día me dirigia al trabajo, en el camino siempre encuentro niños y adultos haciendo malabares por unas cuantas monedas. Eso no me importaba mucho, es más me desagradaba ver a esas personas en eso. Y más aun si se trata de personas mayores.
Asi que, me dirigia al trabajo. De pronto un sujeto, desagradable a toda vista. se me acerca con gesto gentil y con voz suave me pide "una moneda por favor"...
Antes de seguir debo entender que el acercarse de esta forma es una estratégia para que mi actitud sea de compasión y acceda a dar unos centavos. Pero bien, como se acerca fin de mes todo mi presupuesto se enmarca a lo que gasto para dirigirme al trabajo, cada moneda cuenta.
En fin... mi respuesta fue: "por que no trabajas"... y fue suficiente para descargar toda la furia del mendigo. Su replica: "dame trabajo pues ¡cabrón!".
La frase se me quedo en el pensmiento. Primero porque no puede replicarle y segundo su argumento fue arrollador. Pense y pense. Y en mi mente estaba la furia por el insulto y la impotencia por no poder realizar la petición. Y pense y pense. Ya en mi enojo, claro pues, le daré mi trabajo. de programador, pobre pendejo. Quizas quiera un trabajo de ingeniero y este esperando a que le llegue uno, pendejo. Y así me tenia en el pensamiento la situación.
Como siempre llegue a una conclusión, las cosas no son fáciles y esta situación me enseña a pensar que el único que puede ayudarme es yo mismo. En fin nadie te ayudará, más alla de sus posibilidades y aprovechar cada posibilidad es necesaria. Estas situaciones son las que hacen recuerdo de esto.
|
Imprimir |
Enviar historia |


