Sentí en mi rostro el viento frío de la tarde, soplaba fuerte, corría de norte a sur y la humedad se hacia presente. Situada en un lugar poco frecuentado seguía sin encontrar mi nuevo destino, una pequeña calle que daba al pueblo, un viejo estanque de agua que servía únicamente de ubicación para los viajeros, y árboles alrededor, muchos y grandes árboles.
Inquieta
decidí quedarme, no pensaba en si sería buena o mala idea, tan sólo
necesitaba un poco de tranquilidad después del tremendo y angustiado
día que creía que estaba por terminar, había caminado todo el día.
Hacia dos días que había dejado San Antonio, la aldea mas cercana.
Veía
como el sol se ocultaba tras las nubes, los celajes desaparecían, el
viento había callado por un instante, y sin darme cuenta la lluvia
había precipitado sobre mí, las gotas caían con suavidad y disfrutaba
ver su inclinación al caer y chocar contra el suelo. Mi rostro, estaba
mojado
sólo mi rostro? noooooooo estaba totalmente empapada, debía de
dar solución al problema, pues, mi situación no era como para acoger
uno de esos resfriados de verano que tanto le cuestan a una quitarse de
encima.
Debía de tomar una determinación mi situación no era para
quedarme a esperar por mucho tiempo, trate de cubrir como pude a mi
pequeña hija. La lluvia caía con más intensidad, recordé que alguien me
había advertido del clima en mi nuevo hogar, llueve sin aviso me
había dicho. Decidí cruzar la pequeña calle empedrada y refugiarme bajo
el árbol que había observado al principio; el cielo cada vez se
oscurecía más.
Bajo mis pies un pequeño río comenzaba a fluir
arrastrando las hojas caídas. Estaba teniendo el día perfecto, todo era
horroroso. ¿Qué más me podía suceder?
A lo lejos vi correr a dos
niños, eso me alentó porque sabia que estaba cerca de la aldea que
estaba buscando. Disfrutaban jugando bajo el agua, seguramente la
lluvia no les tomó por sorpresa como a mí. Se entretenian sin
importarles nada. Durante un instante mi mente retrocedió unos años
y recordé mi infancia, cuando de niña solía saltar entre el agua con mi
hermana. Hacia años que no la veía; se me erizó la piel al pensar en
ella y recordar que ahora se encontraba muy lejos de mí.
Como
obedeciendo a mis deseos, la lluvia dejo de caer de repente, los
truenos ahora se escuchaban alejarse y sin titubear decidí ajustarme
los calzados, con mi bolso (por cierto, no muy adecuado para la
ocasión) y con mi hija agarrada de las manos corrí en busca de la casa
de los pequeños niños que había observado.
Me miraron de manera
extraña, seguramente mi apariencia no les era familiar, una rubia en
una pobre y pequeña aldea no era muy usual.
Al fin había llegado
al pequeño pueblo, mi trabajo era ayudar a educar; la aldea era
habitada por unas cien familias, pero vivían en extrema pobreza; el
país había enviado ayuda en todas las áreas y mi misión era educar a
los pequeños que nunca habían estado en una escuela.
Mi pequeña
hija de ocho años me acompañó hasta este pequeño lugar, ¡claro no me
iba a ir sin ella! Tenía decidida una nueva vida y tanto ella como el
que estaba por llegar formaban parte de ella. No pensaba quedarme por
mucho, mi situación me lo impedía, pero no me sentía sola y había
decidido cortar con mi vida pasada y emprender otra nueva y fructuosa
(al menos eso esperaba)
Mi mirada cambió al divisar a lo lejos a mi
querido y gran amigo. Él también estaba allí por labores humanitarias y
fue una de las personas que me alentaron a cambiar mi vida por
completo. Sonreí y le esperé
No tuve que esperar demasiado a que
acudiera a darme la bienvenida; al llegar me saludó, se quito el
impermeable y me presento a su amigo con el que iba; Se llama Rufo ,
me dijo; y su amigo ladró como sintiéndose a gusto con mi presencia, su
pequeña cola mostraba su alegría. Al igual que yo estaba totalmente
mojado.
Nuestra misión era clara; ayudar era nuestra prioridad, pero
esa tarde lluviosa lo vi tan alegre al recibirme; seguía parado frente
a mí sin decir palabra alguna, se veía emocionado
Mi hija quedó
encantada con Rufo, no se separaron esa noche; ella siempre me había
solicitado tener una mascota, para ser más exactos, un perro, a lo que
yo siempre contestaba.... bueno, cuando tengamos una casa con jardín,
en la que pueda distraerse, ¿de acuerdo?
Vamos, te enseño tu nuevo
hogar me dijo- , lo seguí hasta una pequeña casa de madera. Mi amigo y
yo pasamos a la residencia que iba a acogernos, a mi hija y a mí en
esta etapa de nuestra vida. Era sencilla pero con un ambiente muy
agradable. Nos sentamos y de repente aparecieron el resto de habitantes
de ella. En su interior nos estaban esperando con la mesa servida.
Después de tomarme un baño disfrute de la cena; fue un par de ricos
tamales, la comida típica del pueblo. Mi hija disfruto más de estar con
su nuevo amigo que de la rica cena.
Al caer la noche, quedé dormida
cerca de mi hija que dormía, cómo no al lado del amigo peludo, y los
escuche roncar por largo rato; y así sucedió por varias noches. Me
sentía a gusto con la gente
Pero las cosas estaban por cambiar.
Llevaba
solo unas semanas cuando una noche sucedió todo. -Te tengo malas
noticias-, me susurro una voz. Era mi amigo; despierta debo contarte
algo - me dijo-.
-Te tengo malas noticias -, me temí lo peor, pero
calle y seguí escuchando su voz en medio de la oscuridad. -La guerrilla
no esta de acuerdo con tu llegada-, prosiguió; - dicen que eres una
amenaza y que solo ellos deben ayudar a su gente; pero me enteré que
los militares quieren colocar un campamento en este lugar para proteger
a los de obras sociales, pero la guerrilla me ha amenazo diciendo que
llegaran aquí antes que los militares, creo que debes regresar, he
dudado en decírtelo pero me arriesgo mucho a dejarte aquí,- debes
regresar- toma a tu hija y regresa, -llegaran al amanecer-,
sentí
escalofríos al oír estas palabras; sabia que el país estaba en guerra,
los pueblos desaparecían sin dejar rastros, y la izquierda y derecha se
culpaban entre ellos; pero según mi amigo era una lucha entre ellos
para tomar el control.
Había escuchado historias aterradoras, así
que no dude en recoger las pocas cosas que llevaba y marcharme. Me
levanté corriendo, llegué a la cama de mi hija y la tomé en mis
brazos;
un ruido atronador llego a mis oídos -disparos-grite-; Salí
corriendo sin ver por donde pasar
con mi hija en la espalda salí por la
puerta trasera, baje por la pequeña calle a buscar a mi vecino mas
cercano; pero no había nadie
seguí a la siguiente casa pero al voltear
vi que alguien me seguía,
Corrí aun más rápido, pero me alcanzó en
sólo un instante. ¡Gracias a Dios era mi vecino!
¡han asesinado a tu
amigo! recordé que dijo entre lágrimas. Corre y escóndete entre los
árboles me dijo- no sabia que hacer
mi instinto me dijo que corriera
pero estaba confundida.
Tomó a mi hija y la cargó, corrí tras de él
sin saber a donde ir, no pude darme la vuelta para ver lo que sucedía,
y nunca mas supe de mi gran amigo
.aún tengo la esperanza de que este
vivo.
Supe que nunca encontraron su cuerpo y nunca mas regrese
ahora
me encuentro en este nuevo pueblo, llevo un par de años ayudando, pero
aún no tengo noticias de lo que sucedió
ni indicios de los que conocí.
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