


| Escritor: | veinteanero |
| Públicado: | 24/09/2007 |
Fue una mañana o una tarde quizás, ya no recuerdo bien. Ibamos caminando,
Charlando y riendo como solíamos hacer, vos y yo, vos y yo. Tenías puesto ese
vestidito turquesa q tan bien te debe quedar todavía. Te regale una margarita o era
un clavel, mi memoria ya es frágil con el tiempo y no recuerdo bien, vos me de volviste con una sonrisa y un beso en la mejilla. Te la pusiste en el pelo y me dijiste "gracias, hacia mucho que no me regalaban una flor". Para ver esa sonrisa y sentir
tus labios, te hubiese llevado una flor cada mañana.
Después nos tiramos al pasto, me hablaste de tus amores, tus sueños,
inquietudes, nos burlábamos el uno al otro de como seriamos cuando viejos,
de cuanto cambiaríamos, de si nos casaríamos. Me mirabas y me decías "vos
seguro vas a quedarte pelado" y echaste a reír porq tu comentario,
fundamentado por unas entradas q tapaba como podía con mi flequillo, siempre
me molestaba.
Me acuerdo q prometimos que si a los 42 estábamos solos nos
casaríamos, que a los 42 en este mismo parque nos veríamos y cerramos el
trato con un beso, el mas tierno beso q recibí, q infantiles éramos, que inocentes..
Me miraste a los ojos casi llorando y me dijiste "Gracias vos si me entendes
y me queres, y me abrazaste bien fuerte; yo si q te quería(todavía lo sigo
haciendo) y entendía, entendía q sos única, especial, y entendía que eras
hermosa como una margarita o un clavel. No comprendí bien porq llorabas
esa mañana o tarde, pero yo también llore junto a vos, siempre fui un medio maricon
para esas cosas y no puedo verte llorar.
Me acuerdo q te preocupabas por mi, te sorprendía mi extraño buen humor y
optimismo, adorabas que te cuente mis desventuras amorosas y problemas de
mujeres (que para mi corta edad ya tenia varias anécdotas y muy buenas) y
siempre te reías de mis remeras gastadas y mis jeans rotos q se se me caían por
no tener con que llenarlos y no usar cinto. decías que q nunca habías
conocido a alguien q sueñe tanto y sea conciente de eso y me pedías por
favor q te lleve un día de paseo en mi nube o arco iris, no recuerdo
exactamente como lo llamabas, para escapar de la realidad. Si me acuerdo
de eso, siempre fui un soñador, amaba soñar con vos, soñar q los 2 volábamos
en una nube o un arco iris y lográbamos nuestra utopía juntos. Ya las cosas no
son como eran antes, es difícil seguir soñando después de crecer y ver la
vida mas gris, después de desilusionarse y haber estado a punto de perder la
esperanza, pero te juro q hago lo que puedo, que todavía me reconocerías si
me ves y espero que cuando me veas te recuerde al que era antes, al soñador,
al de la utopía.
Esa mañana o tarde la pasamos realmente bien, después el tiempo paso muy de
prisa, terminamos el secundario vos fuiste a la facultad yo me fui a Europa
siguiendo mis sueños, quería recorrer el mundo y volverme escritor. La
despedida fue muy cruel, me abrazaste y lloramos, me dijiste q me ibas a
extrañar muchísimo y me pediste por favor que te escriba seguido y mi avión
salio, dejando el llanto, el pasado y a vos atrás.
Recorrer Europa como escritor fue mas difícil de lo que pensé, trabaje de
todo lo q me daba de comer y siempre hacia un tiempito para escribirte. Me
contaste q habías conocido a un chico en la facultad, me hablaste de la
fiesta de 15 de tu hermana, después me dijiste q te pusiste de novio con este
tal Esteban o Marcos, parezco negado y no me pude grabar su nombre, y ahí las
cartas seguían, cada vez era mas difícil que me escribas porq yo me mudaba a
cada rato y no me gustaba usar el famoso e-mail porq sigo pensando que es
demasiado frió, que mata al lenguaje y a las letras.
Con el tiempo deje de recibir cartas tuyas, supe q te recibiste de medica y
q te casabas con el tal Estaban o Marcos, mientras tanto yo ya estaba
trabajando como columnista para una revista, y escribía sobre aventuras y
desventuras amorosas y además estaba escribiendo un libro, uno mas,
uno al q le tengo mucha fe querida amiga.
Pasaron los años, me ascendieron a editor de la revista, mantengo mí
columna que ya es muy famosa aquí. Pude sacar mi libro y fue todo un éxito:
"Una mañana o una tarde quizás", una historia de amor, un sueño de
adolecentes, una utopía. Espero que cuando lo leas te recuerde algo.
Después de mucho tiempo me llego una carta tuya diciéndome que te habías
divorciado del tal Esteban o Marcos y que te había gustado mucho el libro.
Que te gustaría verme para charlar, y recordar viejas épocas, que
necesitabas a tu viejo amigo. Asi q te respondí, que yo en muy poco tiempo
tenía que ir a Argentina para cumplir un sueño, y nos podríamos ver.
Hoy, hoy ya pasaron muchos años desde la última vez que pisaba este lugar.
Estoy de vuelta en Argentina. Hoy ya los pantalones no se me caen mas, me
queda bastante poco pelo, uso barba, anteojos y fumo pipa como buen escritor que intento ser.
Hoy tengo 42 años y estoy en el parque, tengo en la mano una margarita y un clavel (mi memoria se volvió frágil con el tiempo), y me pregunto cuando habrá sido la ultima vez que te dieron una flor. Estoy soñando con que te acuerdes de nuestra tonta promesa sellada con un beso infantil. Hoy en la mañana o tarde quizás te veré venir con ese vestido turquesa q tan bien te debe quedar todavía y algunas canas de mas q se le escaparon a la tintura. Tengo lista la nube o el arco iris, no se cual preferirás para viajar.
Una mañana o una tarde quizás se cumpla la utopía.
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