Lo peor apenas comenzaba para Soledad; salió de allí destrozada, vacía, porque sabía que a pesar de todo el amor que ellos se tenían no podian estar juntos, habian lazos imposibles de romper. Ella, casada y él comprometido con una relación de 5 años que apenas habia terminado; pero el Amor los atraía como un imán, encuentros esporádicos pero que en calidad embriagaban aquél amor maduro, llenos de ilusiones que ya se creían pérdidas en el tiempo y entonces , ¿ como no intentar amar otra vez?... sin condiciones, sin ataduras, amor libre, amor del bueno, en donde la única exigencia es hacer lo que te dicte el corazón.
Solerdad, al llegar a su casa ya su sonrisa, se vestia de gris, sus ojos eran un torrente de lluvia en una tarde triste, la duda la atormentaba y penso acavar con tanto amor, con un amor que cada vez se tornaba mas imposible puesto que no podía fabricar su felicidad sobre los escombros de la infelicidad de otros, así que tomo la desición que sabría tarde o temprano llegaría ; terminar con la ilusión que tanto la hizo feliz, la que tanto añoro... vivio su luto de amor-y él,
su gran amor, el amor de la madurez- tuvo que conformarse con una carta de despedida... un dolor.
Hoy cada quien vive su vida, y guardan cada uno por su lado, su amor en el baúl de los recuerdos, viviendo una vida cubierta de apariencias, de una soledad infinita, un vacío que no termina y un sentimiento de amor que tanto les duele.
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