Capitulo 7: la salvadora y la muerte.
Ya habían pasado unas cuantas semanas de lo sucedido el aquel comedor,pero la situación de Elena con Tom no había mejorado, me atrevería a decir que aquel encontronazo del primer día había marcado su relación para siempre.
A partir de ese día, Tom y sus amigos, cuando veían a Elena pasar, se burlaban de ella con cualquier excusa: su peinado, su ropa y ella siempre les contestaba con su frase preferida mírense al espejo y luego me dicen. Cosa que les hacía mirarse unos a otros, en el espejo de su taquilla Llegó un día en el que ellos se habían burlado de su falta de amigos, a lo que ella no sabía que contestar.
En frente de la Universidad había una gran carretera por la que pasaban coches a toda velocidad. Eso era bastante peligroso para los estudiantes pero no se había puesto remedio aunque ya se le había notificado al ayuntamiento de Énamus.
Sonó el timbre para salir de la Universidad y, como siempre Tom salía el primero para llegar a su limusina antes de que las chicas le persiguiesen se despidió de sus amigos cruzando aquella carretera cuando vio a aquel coche que se le venía encima. No sabía qué hacer y se quedó quieto, cuando el coche se quedó a unos cuantos centímetros de sus piernas, notó que algo le empujaba a un lado de la vía y rodó un par de metros. Cuando el coche se hubo ido, levantó los ojos y encontró a Elena encima suyo con la cara rasguñada de haber rodado con él.
--¿Estás bien?preguntó Elena con cara de asustada y cogiéndole la cara.
--SÍ, ahora lo estoy. respondió Tom también con cara de asustado.
Los dos se sonrieron. Pero, al momento siguiente, Elena cambió la cara de felicidad por una de enfado.
--¡Pero cómo te atreves a poner tu vida en peligro quedándote parado cuando un coche va hacia ti! ¿Quién te crees? ¿Superman?
--Y tú quién se supone que eres la salvadora poniéndote tú en peligro también. respondió él cambiándole la cara como a ella. Perdona, pero es que había olvidado que nadie se preocupa por ti da igual lo que te pase.
--Por lo menos no tengo tan buenos amigos que me dejan morir pudiendo salvarme. Para eso prefiero que nadie se preocupe por mí, gracias. dijo Elena incorporándose y dirigiéndose para su casa sin mirar la cara de enfado del supuesto superman.
Llegó a su casa tarde por el pequeño incidente y en cuanto abrió la puerta se encontró a sus padres sentados en el salón. Su madre llorando y su padre consolándola. Asustada preguntó qué pasaba lo que su madre, cogiendo aire, respondió:
--Tu abuelo ha muerto.
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