--al fin, la cosa se da cuenta, y mira que la catalogan como una cerebrina. Simon sonreía ante la cara cambiante de Tom, de fondo se distinguían unas risas.
--no insultes a Elena o
--¿o qué? ¿Eh?, ¿vas a pegarme tal vez?
--si, tal vez te pegue
--y que pasaría si te pego yo antes ¿eh?
-- no te atreverás cabróny mientras estas duras palabras salían de la boca de Tom, éste se aproximaba a Simon asestándole un derechazo que le dejó en el suelo.
Así comenzó la dura batalla. Elena también participó en ella, mientras Tom y Simon discutían, a ella le dio tiempo a sacar dos bolígrafos que había en su bolsillo. En ese momento recordó a su abuelo, él era un militar con gran reputación, Elena se acordó de las enseñanzas de defensa que le había enseñado. Miró al cielo con dificultad por la lluvia. Paró de llover.
Sonrió, y se dirigió directamente a los amigos de Tom, los cuales se habían sumado a pegar a Tom, primero cogió al más gordito, y poniéndole el boli en la zona entre la nariz y el labio superior con los dedos gordito y meñique, lo inmovilizó, dejándolo de rodillas. Uno menos, sólo quedaban dos más. Bajo el mismo método inmovilizó al siguiente. Sus manos estaban ocupadas y aún quedaba 1 en pié, se le habían agotado las ideas. Tom estaba peleando contra 2 chicos con los que había convivido infinidad de momentos, tenía que ser duro pegar a tus propios amigos, por ese motivo tenía que quitarle de encima al número más grande de amigos posible
--¡eh tú, el idiota sin escrúpulos!todos la oyeron y pararon de pegarse, tanto Tom como los otros dos tenían la nariz sangrando y magulladuras.
--¿yo?
--no, tú no Tom yo digo el otro idiota
--¿yo?
--si, tú mismo, Simon. Mira lo que hago yo con tus secuaces, y con solo dos manos. Apuesto lo que sea a que te puedo ganar en una pelea con sólo un pie. se oyeron carcajadas de todos los allí presentes, hasta los inmovilizados se reían.
-- Ele, no hagas el ridículo, estamos peleando como hombres, no puedes interrumpir así una pelea. mientras Tom decía esto con cara de fastidio, cogió su móvil de su bolsillo trasero y mandó un mensaje de socorro a la policía personal, sin que los otros se percataran.
--¿Qué crees? ¿que no sería capaz de hacerlo?Elena se había dado cuenta del detalle de Tom, pero tenía que ganar tiempo.
--si, eso mismo.
-- pues para tu información, sí que sería capaz. En ese descuido, dejó en el suelo de una fuerte patada al secuaz de Simon, que no podía levantarse, a causa de que esa misma pierna estaba encima de su columna, ofreciéndole una presión inaguantable.--¿ves?
--está bien, te creo. y aprovechando ese momento, hizo algo que estaba seguro que funcionaría para dejar en el suelo y debilucho a Simon: le dio un rodillazo en sus partes.
Después de eso miró a la sorprendida Elena con cara de satisfacción. Se echaron a reir a carcajada limpia. En ese momento, se oyó la sirena de la policía y, un minuto después se encontraban prestando declaración con una toalla en la comisaría.
Ya se encontraban de camino a la Universidad, en el coche de policía cuando Elena recordó por lo que iba en busca de Tom, le miró y le dijo:
--Tom, tenemos que hablar
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