Capítulo 24/III: quizá, empezar de nuevo no sea tan malo.
- El misterio se resuelve (1ª parte)
Llevaba mucho tiempo corriendo y se encontraba exhausta; aún así seguía corriendo. La carta que estaba en su sostén parecía que iba a arder de un momento a otro, devorándola a ella también, aún seguía corriendo. Sabía que iba a decirle y le costaba pensar en ello. Empezó a llover todo se volvió oscuro. Las luces del final de la calle tintineaban, estaban a punto de fundirse.
Llegó al final de la calle, le sonaba familiar aquella carretera ahora desierta, era la misma en la que ella había paseado con su bici el primer día en aquel país que la tenía prisionera, cautivada, aquel que le había entregado y arrebatado el sentimiento más grande de toda su vida. Instintivamente miró hacia la derecha, hacia el parque de skaters allí estaba él, de pie, delante de él estaban unos chicos sumidos en la oscuridad que no podía reconocer. Se acercó despacio, sin que se enteraran, quería saber qué tramaba Tom y aquellos chicos. Se puso detrás de un coche, la matrícula le sonaba de algo:
--¡¿Qué le has hecho a Elena?! Como le hayas hecho algo malo yo
--tú que ¿eh? Más daño que el que tú le provocaste es imposibledespués de estas palabras había risas, Elena sabía que de algo le sonaba esa voz arisca, y entre aquellas risas y las palabras que las siguieron comprendió de quienes se trataban:
--¡ya cállate Simon!
--uuuh que miedo das cuando te enfadasotra vez esas risas estúpidas de los amigos de Tom. Decidió acercarse más sin que se notara y, como siempre, se tropezó con el escalón y cayó detrás de Tom. Éste, al verla, corrió a socorrerla:
--¿estás bien?ante estas palabras con alivio y preocupación, a Elena no se le ocurrió otra cosa que responderle molesta:
--sídijo quitándole la mano que él le tendía para ayudarla a levantarno soy una cría que no sabe levantarse
--Uhuhuh Tom parece que alguien está enfadada y, para que lo veas, no estaba conmigo.
--tu cállate Simongritaron al unísono Elena y Tom.
--da igual lo que digan, ahora todo es diferente, ya no tendrás escapatoria Tom, estando ella tienes la oportunidad de que te vuelva a salvar, pero eso no te va a servir de mucho hoy.
Elena tenía la cualidad de pensar y analizar las cosas en un tiempo record:<< ¿qué está tratando de decir éste ahora? Ya sé que siempre habla en acertijo pero esto no tiene sentido, yo le salve una vez, al principio del curso, de un atropello seguro espera un momento el coche la matricula >>
--¿qué tontería estás diciendo ahora menso? pero quién te crees que eres para hablarme así ¿eh? Te voy a decir un par de cosas
--Tom, para.
--déjame que le diga que
--Tom, para ya.
--Ele calla, pero ¿quién te crees que eres para amenazarme ?
--Tom, él es el que te intento atropellar aquel día en la Uni.
--renacuajo, debilucho, eres un un ¿qué?Tom miró a Elena con cara de profunda perplejidad.
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