Capítulo 23: A veces, la persona que menos te esperas, es la que brinda su apoyo.
Elena corrió fuera de la Universidad y se subió en el primer autobús que encontró, para su sorpresa era el mismo de aquella vez. El chofer , al verla, le preguntó cariñosamente:
--¿otro viaje sin retorno?Ele, negó con la cabeza, no podía gesticular palabra alguna, así que le señaló una dirección escrita en un papel de periódico arrugado. Está bien, pero tendrás que esperar a que toda la gente se baje porque este sitio se sale de mi ruta, ¿vale?Ella asintió y, sentándose en el sitio más cercano a la puerta de entrada, comenzó a llorar en silencio
Dos paradas más allá, un chico subió al autobús y se sentó al lado de Elena:
--no deberías de estar llorando con el día tan bueno que hace, ¿no te parece? Dijo el chico mirándola con una amplia sonrisa.Estás más guapa cuando estas enfadada que cuando lloras ¿sabes?Esta vez, le giró la cara hacia él, ella al reconocer aquella sonrisa se asombró y, de repente, le abrazó y comenzó a llorar en su pecho diciendo:
--gracias por animarme, lo necesitaba...dime, ¿por qué razón vosotros no demostráis vuestros sentimientos delante de otros chicos? ¡¿Por qué?! se aferró a su pecho mientras él, la abrazó con suavidad y dándole un beso en el pelo, le respondió:
--porque el verdadero sentimiento de amor es tan fuerte que nos debilita, eso en un chico es difícil de asimilar, por eso escondemos los sentimientos para que los demás no nos hagan daño. al oír esto, Elena se puso a llorar aún más fuerte pero en silencio, ahogando sus gritos en el pecho de aquel chico del que no sabía ni su nombre, la persona que, sin pedirlo, le brindó su cariño y amabilidad. Elena se sentía segura en su regazo, y, aunque supo que en la parada siguiente, cuando él se bajara, sería la última vez que le vería; aún así, le estaría eternamente agradecida.
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